La decisión de Lula da Silva de prohibir las apuestas deportivas y los casinos en línea en Brasil puso bajo presión una de las principales fuentes de financiamiento de sus clubes. La medida también alcanza a la publicidad del sector y obliga a revisar contratos que sostienen presupuestos, compras de jugadores y proyectos de otras disciplinas. El conflicto enfrenta al Gobierno con las instituciones más poderosas del país y abre una discusión sobre cuánto puede cambiar la ventaja económica que construyeron frente al resto de Sudamérica.
El presidente firmó la medida provisional el viernes 25 de septiembre, a nueve días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre. La disposición prohíbe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las llamadas «bets». Tiene vigencia inmediata, aunque deberá ser aprobada por el Congreso para mantenerse. Su plazo inicial es de 60 días, prorrogables por otros 60. El Ejecutivo también presentó un proyecto de ley para establecer delitos vinculados con la actividad.
El calendario fija una salida rápida del mercado. Ya están prohibidos los nuevos depósitos y la contratación de publicidad o patrocinios. Los usuarios podrán retirar sus saldos hasta las 23.59 del 5 de octubre, mientras que las piezas publicitarias previamente contratadas podrán mantenerse hasta esa fecha. Desde el 6 de octubre deberán dejar de funcionar los sitios y las aplicaciones de apuestas. Ese breve plazo administrativo es uno de los puntos que preocupan a los clubes, que reclaman tiempo para conseguir ingresos alternativos.
Las cifras ayudan a dimensionar el problema. Según un informe de la reconocida consultdora de marketing y negocios deportivos Convocados, las casas de apuestas aportaron unos US$ 201 millones en patrocinios a los clubes de la Serie A durante 2025, un aumento de aproximadamente 66% respecto de los US$ 121 millones del año anterior. Representaron alrededor de un tercio de sus ingresos comerciales por patrocinios y el 7,2% de sus ingresos totales.
La exposición tampoco es igual para todos. Un relevamiento de EFE ubicó los patrocinios directos de apuestas de 2026 en unos US$ 191 millones, con el 71,7% concentrado en Flamengo, Corinthians, San Pablo, Palmeiras y Santos. Los datos muestran que la salida de estas compañías puede afectar especialmente a las instituciones que incorporaron sus aportes como ingresos habituales para financiar la temporada. Sin embargo, esos contratos no equivalen a una pérdida automática por el mismo monto. El efecto dependerá de los pagos realizados y de cómo se resuelva cada vínculo.
Flamengo se convirtió en una de las voces más críticas. Su presidente, Luiz Eduardo Baptista, conocido como Bap, llevó la discusión al pago de los compromisos deportivos durante una entrevista con Flamengo TV. «¿Cómo voy a pagar a Paquetá en enero?», preguntó, en referencia a las obligaciones asumidas por la contratación del mediocampista. El club acordó su regreso por aproximadamente US$ 50 millones, una cifra récord para el fútbol brasileño y sudamericano. Su planteo refleja el desajuste que temen los dirigentes entre gastos ya comprometidos y recursos futuros que podrían desaparecer
Sin embargo, la situación del patrocinio principal del club todavía no está resuelta. Según UOL, Flamengo y Betano acordaron mantener el vínculo en suspenso mientras se define el escenario legal, sin rescindirlo por ahora. El medio informó que la empresa ya abonó unos US$ 52,4 millones correspondientes a 2026. Por eso, la preocupación se concentra en la continuidad del contrato y en otros negocios publicitarios, antes que en considerar perdido todo lo previsto para este año.
Bap encabeza los reclamos contra la medida de Lula. «¿Cómo voy a pagar a Paquetá?», planteó. (Reuters)
El impacto potencial excede el logo en la camiseta. Las casas de apuestas también compran espacios en los estadios y participan en acuerdos comerciales de torneos y transmisiones. Los clubes advierten que su salida puede reducir ingresos indirectos y afectar al fútbol femenino, las categorías juveniles y los deportes olímpicos. La magnitud final dependerá de las cláusulas de cada acuerdo, de los pagos ya realizados y de la capacidad de reemplazar a los anunciantes.
Antes del anuncio, dirigentes y federaciones difundieron un manifiesto en defensa del mercado regulado. Sostuvieron que los contratos y los planes de inversión se habían construido bajo reglas aprobadas por el propio Estado y alertaron sobre el riesgo de que los apostadores migraran hacia plataformas clandestinas. Aunque reconocieron los daños sociales del juego, propusieron reforzar la fiscalización, la prevención y la protección de los usuarios.
El Gobierno justificó la prohibición por el endeudamiento de las familias y los efectos sobre la salud mental. La decisión supone un giro respecto del esquema anterior: las apuestas de cuota fija habían sido autorizadas en 2018 y reguladas durante la actual gestión de Lula, en 2023. Al momento del anuncio, 85 empresas tenían autorización para operar legalmente. El proyecto enviado al Congreso propone penas de cuatro a seis años de prisión para quienes exploten estas apuestas, además de sanciones para su promoción; esas penas requieren aprobación parlamentaria.
La discusión también tiene una dimensión regional. En Argentina, las casas de apuestas y los casinos en línea patrocinan a diez equipos de Primera División, entre ellos Boca, River, Racing e Independiente. River tiene a Betano como sponsor principal, mientras que Boca y Racing mantienen vínculos con Betsson. La presencia de estas marcas muestra que el negocio atraviesa las fronteras brasileñas.
Moisés Assayag, socio director de Channel Associados, planteó a EFE que una restricción en Brasil podría favorecer a clubes de otros países que ofrecen exposición en las competencias sudamericanas. Se trata de una posibilidad comercial, no de una transferencia de inversiones ya confirmada. Para las instituciones brasileñas, la urgencia está en sostener los compromisos asumidos y reorganizar sus presupuestos. Perder un patrocinador puede llevar poco tiempo, pero encontrar otro dispuesto a pagar lo mismo es una negociación mucho más difícil.
Flamengo y Palmeiras lucen en sus camisetas los logos de Betano y Sportingbet, dos casas de apuestas. (AP)
