River volverá este martes 22 de septiembre al Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) después de más de seis meses de ausencia y lo hará con una postura abiertamente crítica. El club presentará un documento que propone una reforma estructural del fútbol argentino en seis áreas sensibles: el formato de los torneos, el calendario, los procedimientos institucionales, el arbitraje, la distribución de los ingresos y los derechos de televisión.
La decisión representa un cambio en la estrategia política de la institución de Núñez, que el 5 de marzo había anunciado que dejaría de participar de las reuniones porque consideraba que el organismo no ofrecía las garantías necesarias para asegurar decisiones claras y previsibles. Ahora, River buscará trasladar sus cuestionamientos al interior del Comité Ejecutivo y dejar asentadas formalmente sus diferencias con la conducción que encabeza Claudio «Chiqui» Tapia.
Según informó la entidad, el documento contiene «un diagnóstico y una propuesta concreta» para cada uno de los aspectos que, a criterio de su dirigencia, comprometen actualmente la competencia. «Una historia centenaria con un nivel de competitividad global exige torneos que estén a su altura, en formato, arbitraje, transparencia y claridad de los reglamentos, como también en generación de ingresos», expresó el club.
River también encuadró su planteo en su condición de asociación civil sin fines de lucro y miembro fundador de la AFA. En ese sentido, sostuvo que defender ese modelo implica trabajar junto con las demás instituciones por los reclamos de sus socios. «La AFA es patrimonio de los clubes y los clubes son patrimonio de sus socios», remarcó en el comunicado.
Di Carlo y Tapia, durante la conferencia de prensa previa al Superclásico disputado en noviembre de 2025. (Foto: Maxi Failla)
Las seis reformas que River le planteará a la AFAEl primer eje apunta al formato de las competencias y propone una reducción gradual de la cantidad de equipos en la Primera División, además de reglamentos que permanezcan estables desde el comienzo hasta el final de cada torneo. El reclamo busca terminar con las modificaciones realizadas durante el desarrollo de las temporadas, especialmente en cuestiones vinculadas con los descensos, los criterios de clasificación y los mecanismos de definición.
La Primera División cuenta actualmente con 30 clubes distribuidos en dos zonas de 15, tanto en el Apertura como en el Clausura. Los ocho mejores de cada grupo avanzan a los playoffs, mientras que la permanencia se define mediante la Tabla Anual y los promedios. River considera que esa estructura debe atravesar un proceso de reducción progresiva para construir una competencia más ordenada, previsible y acorde con las principales ligas del mundo.
El segundo punto propone reordenar el calendario y las ventanas del mercado de pases. La intención es reducir los desajustes entre la temporada argentina, organizada de enero a diciembre, y la europea, que comienza durante el segundo semestre y termina a mediados del año siguiente. Esa diferencia provoca que los clubes locales disputen instancias decisivas mientras los principales mercados internacionales permanecen abiertos, con el riesgo de perder futbolistas en plena competencia.
El tercer eje reclama criterios precisos para los procedimientos institucionales y el acceso a la información. Se trata de uno de los motivos centrales que llevaron a River a abandonar las reuniones en marzo, cuando cuestionó la falta de mecanismos claros y previsibles para tratar, debatir y aprobar las decisiones dentro del Comité Ejecutivo.
El capítulo más confrontativo está relacionado con el arbitraje. River pide rediscutir las funciones de quienes conducen actualmente esa estructura, establecer criterios objetivos para las designaciones, evaluar a los árbitros según su rendimiento y crear un comité independiente encargado de auditar el proceso. El planteo involucra directamente a Federico Beligoy, director nacional de Arbitraje y una de las figuras más cuestionadas por la dirigencia millonaria.
La postura ya había sido expuesta públicamente por el presidente de River, Stefano Di Carlo, quien denunció supuestos perjuicios contra el equipo y lanzó fuertes cuestionamientos contra la conducción arbitral de la AFA. «Hay manoseos de todo tipo y color hacia todos, no solamente hacia River. Estamos esperando que encuentren un límite en términos de vergüenza», había manifestado el dirigente.
Di Carlo, junto a «Chiqui» Tapia y Juan Román Riquelme, presidente de Boca. (Foto: Maxi Failla)
Los últimos dos puntos están relacionados con la economía del fútbol argentino. River ratificó su respaldo a un sistema solidario de distribución de ingresos entre los clubes, pero reclamó revisar la forma en la que la AFA genera sus recursos y abrir nuevas fuentes de financiamiento. El planteo no busca eliminar los mecanismos de reparto, sino ampliar el volumen total de fondos disponibles y establecer criterios más transparentes para su asignación.
En paralelo, el club propuso reformular el modelo de comercialización de los derechos audiovisuales nacionales e internacionales. Se trata de un ingreso central para las instituciones, aunque su peso relativo disminuyó en River durante los últimos años por el crecimiento de la recaudación, los socios, los abonos, las transferencias y los acuerdos comerciales. La dirigencia ya había presentado una estrategia orientada a aumentar los recursos provenientes de patrocinadores y reducir la dependencia económica de la televisión.
River aclaró que el documento constituye solamente «el marco general» de su posición institucional y que cada uno de los seis ejes será profundizado posteriormente mediante proyectos específicos y análisis técnicos. La intención declarada por el club es construir esas iniciativas junto con el resto de las entidades afiliadas, aunque su regreso se producirá desde un lugar de oposición a varias de las políticas actuales.
La presentación se produce en medio de una relación cada vez más tensa entre Di Carlo y la conducción de Tapia. El presidente millonario profundizó sus críticas durante las últimas semanas y aseguró ante la Comisión Directiva que percibe una «animosidad» de la AFA contra River, luego de una sucesión de diferencias vinculadas con los arbitrajes, los calendarios y las decisiones institucionales.
El regreso, por lo tanto, no supone necesariamente una reconciliación. River decidió abandonar la política de la silla vacía para intentar impulsar sus reformas desde el interior del Comité Ejecutivo, con la intención de debatir decisiones que, según su dirigencia, suelen aprobarse sin suficiente discusión. La reunión de este martes será el primer paso de una estrategia que promete abrir un nuevo capítulo en la disputa política con la AFA.
Todavía deberá confirmarse si la participación implica una reincorporación permanente a las reuniones o si se trata de una presencia motivada exclusivamente por la presentación del documento. La institución también tendrá que resolver si asistirá a la Asamblea General Ordinaria de la AFA prevista para octubre en Pilar, otro escenario clave para medir hasta dónde llegará la nueva estrategia de confrontación interna.
River presentó los seis ejes de su propuesta para reformar el funcionamiento del fútbol argentino. (Foto: Prensa River)
