El Súper IVA es una medida que, desde hace ya un tiempo, viene pregonando el presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea, Osvaldo Giordano, y que consiste en unificar en un solo impuesto el IVA, Ingresos Brutos y las tasas municipales.
La idea es reemplazar el intrincado sistema actual en el que múltiples gobiernos (Nacional, provincial y municipal) intervienen sin una coordinación y que tiene por resultado un impacto negativo en el desarrollo económico.
En el Encuentro de Impuestos organizado por IDEA, el subsecretario Legal de la Secretaría Legal y Administrativa del Ministerio de Economía, Franco Simon, fue uno de los que habló de la necesidad de trabajar en conjunto con gobernadores e intendentes para mejorar esta situación.
Ahora, una nueva voz se sumó a la discusión en apoyo a una medida de estas características: el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) aseguró, en un reciente informe, que el Súper IVA puede tener un «alto impacto positivo sobre el PBI».
En una síntesis del trabajo, IDESA asegura que «la enmarañada superposición de impuestos sobre las ventas -IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales- quita competitividad poniendo límites al crecimiento económico».
Y no sólo eso. Además, la entidad manifestó que «Brasil ante un problema parecido va camino a resolverlo a través de una reforma tributaria donde el IVA absorbe al resto de los impuestos sobre las ventas».
El impacto en el PBIEl estudio de IDESA destaca que el problema de las arbitrariedades se origina en que cada uno de los 3 niveles de gobierno cobran de manera superpuesta y anárquica impuestos a las ventas: IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales.
«Esto provoca una enorme carga burocrática e inseguridad jurídica», sostiene y añade que «a esto se suma que Ingresos Brutos y las tasas municipales son tributos extremadamente rudimentarios que perturban el funcionamiento de la economía».
Luego asegura que otros países federales buscaron la manera de unificar en el IVA los otros impuestos a las ventas y destaca dos casos relativamente recientes: los de la India y Brasil.
Con diferentes metodologías varios estudios intentan cuantificar de manera aproximada el impacto sobre el PBI que se espera lograr en el país vecino con esta reforma:
El FMI estima un impacto expansivo sobre el PBI de entre el 6% y el 11%.El Centro de Ciudadanía Fiscal de Brasil estima el impacto entre 4% y 12% del PBI.Según otro estudio del mismo centro, el impacto sería de 1,2% del PBI por año durante 15 años llegando así a un impacto positivo total de 20% del PBI.»Estos datos -según manifiesta el informe de IDESA- muestran que la unificación en el IVA de la compleja maraña de impuestos a las ventas tiene impactos muy positivos sobre el PBI».
Y remarca que, «para la Argentina, la experiencia brasileña demuestra que el ordenamiento de los impuestos nacionales, provinciales y municipales que gravan las ventas es posible y es una oportunidad para dinamizar la economía».
Además, añade un dato importante, ya que sostiene que la reforma brasileña muestra que recaudar lo mismo con un mejor impuesto es políticamente posible y tiene impactos muy positivos.
Si bien en una primera etapa, el «Súper IVA» no baja la presión tributaria, reduce los gastos administrativos y la inseguridad jurídica. «Esto provoca un salto de competitividad que se podrá sostener en el tiempo si va acompañado de una baja gradual de alícuotas a medida que rinda frutos la austeridad fiscal», resalta el trabajo.
«Lo más importante es que el ordenamiento tributario no requiere bajar el gasto público», agrega y concluye que «mejora la calidad del impuesto a las ventas lo que genera ganancias de competitividad».
El camino de BrasilEn el mencionado encuentro impositivo organizado por IDEA, el socio en KPMG Brasil, Mauro Bessa Filho, fue el encargado de contar cómo fue la tarea que llevó adelante su país y los desafíos a los que se enfrentó.
Bajo la mirada atenta de Federico Galvez, Head of Tax Compliance en Mercado Libre y moderador del panel, el especialista explicó que en la complejidad del sistema, la litigiosidad, el efecto cascada, la guerra fiscal entre los estados, la falta de transparencia y el federalismo están las razones que impulsaron las modificaciones.
No hay que olvidar que, antes de la modificación, existían 5 impuestos sobre las ventas: el Programa de Integración Social (PIS), la Contribución para la Financiación de la Seguridad Social (COFINS), el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), el Impuesto sobre la Circulación de Mercancías y Servicios (ICMS) y el Impuesto sobre Servicios (ISS).
Tras la reforma, quedaron solo dos: la Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), que es de carácter federal, y el Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS), cuya responsabilidad es compartida entre los estados y los municipios.
«Y hay también un tercer impuesto que fue creado, que es el impuesto selectivo, que en Brasil llamamos el impuesto al pecado, porque se grava las operaciones de bebidas alcohólicas -que traen daños para la salud-, cigarrillos, o daños para el medio ambiente y otras situaciones», mencionó.
Por otra parte, recordó que la reforma consta de distintas etapas que finalizarán en 2033, con la aplicación del IVA Dual. Además, explicó que en este momento están atravesando una etapa de transición que es muy compleja.
«Hay una preocupación muy grande de las empresas con eso, porque es uno de los principales desafíos para ellas y hay que hacer esta transición de una manera adecuada, porque son reglas muy distintas de los dos sistemas: el antiguo y el nuevo», remató.
Por último, destacó la importancia de la decisión del gobierno federal de impulsar la medida y el esfuerzo que realizó para coordinar e impulsar este cambio de paradigma que, tiene por fin, la simplificación.
¿Una solución viable?El Súper IVA no sólo recibe guiños, sino también críticas. En esta vereda se encuentra Tomás Smudt, quién, en diálogo con El Economista aseguró que «la idea de simplificar varios tributos en uno solo sin afectar la recaudación parece, a priori, extraordinaria».
Sin embargo, el socio de Laiún, Fernández Sabella & Smudt, remarcó que «cuando nos detenemos en la viabilidad de implementar un esquema de este tipo, que requiere el consenso de provincias y municipios, volvemos a un callejón sin salida».
El economista recordó que hace 30 años que las provincias y la Nación no logran ponerse de acuerdo respecto de la Ley de Coparticipación y se pregunta por qué lo harían ahora para un «Súper IVA».
La propuesta de Fundación Mediterránea es que éste gravamen sea recaudado por el Estado Nacional y distribuido mediante un mecanismo similar al de la Ley de Coparticipación.
«Sin una ecuación sensata y, a la luz de nuestra propia historia, es probable que buena parte de los gobernadores no firme un acuerdo de este tipo, sobre todo los de las provincias con mayor peso en el PBI», sostuvo.
Suponiendo, incluso, que el Gobierno logre el consenso necesario, se enfrentaría a otro escollo: reformar la Ley de Coparticipación. Algo que, para Smudt, «es prácticamente imposible a la luz de las últimas tres décadas y de la pésima experiencia del último Consenso Fiscal».
Pero hay más. El especialista sostuvo que «llevar la aplicación del Súper IVA al ámbito municipal implica, indirectamente, reconocerles a los municipios la potestad de aplicar tasas sobre la base de las ventas brutas, que es la misma base imponible de Ingresos Brutos y del propio IVA».
«Esto elimina cualquier correlación entre lo recaudado en concepto de tasa y la contraprestación que su naturaleza jurídica exige, esto es, el costo del servicio efectivamente prestado por el municipio», añadió.
Desde su perspectiva, «lejos de corregir esa distorsión, el esquema la terminaría consolidando». Por esta razón, consideró que «extender el nuevo impuesto al nivel municipal no parece una buena idea».
Si bien manifestó que «la solución para eliminar Ingresos Brutos es sumamente compleja», para Smudt el camino puede estar vinculado a los incentivos y su resolución, inevitablemente, debe ser de largo plazo.
La idea de la «competencia fiscal» como salida a este problema, mediante un «IVA Dual» en el que el Estado Nacional recauda una parte del IVA y les permita a las provincias sumar sus propias alícuotas podría generar una competencia en esa «sobrealícuota provincial» y la eliminación gradual de Ingresos Brutos.
En esa lógica, las provincias hoy perjudicadas por la Coparticipación, al percibir ingresos de manera directa según el consumo que se produce en su propio territorio, verían un aumento notable en su recaudación y podría llevarlas a abandonar gradualmente Ingresos Brutos.
«Si las provincias más importantes lideran esa baja progresiva o eliminación, al resto no le van a quedar muchas otras opciones para competir», concluyó el socio de Laiún, Fernández Sabella & Smudt.
Más allá de las diferencias, hay un punto en el que nadie está en desacuerdo: es necesario hacer un cambio profundo en todo el sistema tributario y, para eso, es necesario un compromiso real y concreto de los tres niveles de gobierno. De lo contrario, todo quedará, como desde hace 30 años, en la nada.
