El Banco Central volvió a quedar en el centro del debate por el destino de las reservas de oro y por el alcance de la reforma que impulsa el Gobierno. En una exposición ante el Senado, Javier Milei no fue mencionado, pero sí la gestión de Santiago Bausili, quien explicó qué ocurrió con el metal guardado en las bóvedas del BCRA y remarcó que todas las operaciones fueron registradas y auditadas.
«Todos los movimientos del oro están documentados y están registrados», afirmó el titular de la entidad. Según explicó, parte de esa información no se difundió de inmediato porque se trata de datos sensibles para la estrategia de administración de las reservas. «Hay cierta información que se resguarda del mercado para que no le estén operando constantemente en contra», sostuvo.
Qué pasó con el oro del Banco CentralBausili detalló que el BCRA contaba con dos tipos de reservas de oro: una parte física almacenada en las bóvedas de la entidad y otra depositada en el Bank for International Settlements (BIS), en Suiza.
«Nosotros teníamos en oro, en cuanto respecta al oro, dos tipos de reservas de oro: el oro físico, que está depositado en las bóvedas del Banco Central, y una porción del oro que está depositado en el BIS», señaló.
Durante 2024, el Banco Central decidió trasladar parte de los lingotes al BIS. La explicación del funcionario fue que existía una oportunidad para mejorar la calidad y liquidez de las barras. Según indicó, había diferencias entre los lingotes dependiendo del momento en que fueron fundidos y de las condiciones exigidas por el mercado, «como los dólares cara grande y cara chica».
«Tomamos una oportunidad. Era óptimo en la administración de las reservas del Banco Central aprovechar esa ventana de oportunidad y, a un costo mucho más bajo del histórico, convertir esos oros de calidad más baja (…) en oro de calidad más alta», expresó.
Luego precisó dónde se encuentra actualmente ese metal: «se trasladó y se depositó en el BIS, en Suiza, que es donde sigue estando».
Auditorías, trazabilidad y acceso a la informaciónEl presidente del BCRA defendió además la trazabilidad de las operaciones y aseguró que los movimientos fueron revisados por distintos organismos. Los balances correspondientes a 2023, 2024 y 2025 fueron sometidos a auditorías internas, externas y a la revisión de la Auditoría General de la Nación.
«2023, 2024 y 2025 (…) están y no tienen comentarios», afirmó Bausili. También sostuvo: «La información está disponible, está auditada y están los informes de auditoría».
El funcionario explicó que la reserva de información frente al mercado no implica que los organismos de control desconozcan las operaciones. Según su exposición, los movimientos quedaron registrados en los estados contables y fueron puestos a disposición de los organismos correspondientes.
Parte del oro físico fue trasladada y depositada en el BIS, en Suiza.Bausili aseguró que todos los movimientos están documentados y auditados.El BCRA mantiene otra parte del oro en sus propias bóvedas.La reforma del Banco Central y el financiamiento al TesoroLa explicación sobre el oro se produjo en el marco de la defensa del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que busca concentrar el mandato de la entidad en la estabilidad de la moneda y limitar el financiamiento al Tesoro.
Uno de los principales cambios propuestos es eliminar el artículo 20, que habilita los adelantos transitorios al Tesoro. Sobre ese mecanismo, Bausili fue contundente: «Resultaron ser permanentes, lejos de ser transitorios».
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, sostuvo por su parte que el vínculo financiero entre el Banco Central y el Tesoro generó un daño patrimonial acumulado de más de US$ 550.000 millones, equivalente, según su estimación, al 85% del PBI.
Werning desagregó esa cifra entre distintos mecanismos: US$ 116.000 millones por letras intransferibles, US$ 142.000 millones por adelantos transitorios, US$ 113.000 millones por dividendos, US$ 43.000 millones por mecanismos indirectos y US$ 138.000 millones por el costo de esterilizar la emisión excedente. Además, estimó en US$ 390.000 millones el denominado «impuesto inflacionario» sobre ahorros, salarios y jubilaciones.
En el cierre de su exposición, Bausili vinculó directamente la situación patrimonial del Banco Central con la Inflación: «Cuanto más débil es el balance del Banco Central, menos valen sus pasivos. Cuanto menos valen sus pasivos, más inflación hay».
El funcionario defendió así una reforma que busca impedir que el BCRA vuelva a ser utilizado como fuente de financiamiento del Tesoro, además de limitar la utilización de reservas y utilidades y modificar aspectos de su gobernanza.
