El contrabando se dispara en la Argentina de Milei: 1 de cada 3 celulares ya sería ilegal

El contrabando se dispara en la Argentina de Milei: 1 de cada 3 celulares ya sería ilegal


Hay una consecuencia inesperada de la apertura económica de Javier Milei que empieza a encender alarmas entre industriales, importadores y comerciantes: el contrabando volvió a convertirse en un enorme negocio.

Celulares, neumáticos, ropa, zapatillas, whisky, cerveza, cigarrillos y hasta termos ingresan a la Argentina evitando impuestos y controles aduaneros. Y algunos números muestran que el fenómeno está muy lejos de ser marginal.

Según un relevamiento publicado por el Financial Times, firmado por la periodista Ciara Nugent, cámaras empresariales estiman que hasta el 40% de la cerveza y el 30% de los neumáticos vendidos en la Argentina podrían provenir del contrabando.



Pero el dato más explosivo aparece en un mercado que el Gobierno acaba de transformar con su política comercial: los celulares.

Antes de la llegada de Milei a la Casa Rosada, los teléfonos ingresados ilegalmente representaban alrededor del 7% del mercado. Hoy, según estimaciones sectoriales recogidas por el diario británico, superarían un tercio del total.

La cifra adquiere todavía más relevancia porque desde enero de 2026 rige el arancel 0% para los celulares importados, una de las medidas con las que el Gobierno buscó reducir precios internos y aumentar la competencia.



El peso más fuerte de Milei tuvo un efecto inesperadoLa explicación detrás del boom del contrabando es especialmente incómoda para el Gobierno: una parte del fenómeno sería consecuencia de la estabilización cambiaria conseguida por el propio programa económico.

Durante los años del cepo más duro, el dólar paralelo llegó a valer muchísimo más que el oficial.

Para quien quería conseguir dólares por afuera de los mecanismos legales, comprar mercadería en el exterior e ingresarla clandestinamente a la Argentina, esa enorme brecha cambiaria encarecía la operación.



Con Milei, esa distorsión se redujo fuertemente.

La convergencia entre los distintos tipos de cambio volvió a abaratar el costo en pesos de conseguir dólares y, de manera indirecta, reconstruyó el incentivo económico para ingresar productos ilegalmente desde Paraguay, Bolivia y otros países de la región.

La misma combinación de dólar relativamente barato y menos restricciones también disparó las compras puerta a puerta, aunque en ese caso mediante canales legales.



Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), resumió la paradoja ante el Financial Times: tener múltiples tipos de cambio era desastroso para la economía, pero para este problema específico funcionaba como una barrera.

Con el mercado cambiario mucho más normalizado, sostuvo, la Argentina necesita ahora una frontera mucho más fuerte para combatir el contrabando.

Uno de cada tres celulares ya sería ilegalEl mercado de teléfonos móviles es probablemente el ejemplo más impactante.



Según estimaciones sectoriales citadas por el FT, antes de diciembre de 2023 alrededor del 7% de los celulares vendidos en la Argentina ingresaban ilegalmente.

Hoy la cifra habría trepado a más de un tercio del mercado.

Es decir: más de uno de cada tres teléfonos podría estar entrando al país por afuera de los canales formales de importación.



Gran parte de esos equipos son fabricados en China y llegan a la Argentina a través de Paraguay, según explicó Ana Vainman, directora ejecutiva de la cámara electrónica AFARTE.

El salto ocurre precisamente cuando el Gobierno avanzó con una de sus decisiones más agresivas en materia de apertura comercial: el arancel a los celulares importados pasó primero del 16% al 8% y finalmente llegó a cero en enero de 2026.

La medida formó parte de un paquete más amplio que incluyó la reducción de aranceles para celulares y consolas, con el objetivo de ampliar la oferta y acercar los precios argentinos a los internacionales.



Sin embargo, incluso después de la baja impositiva, la tecnología continuó siendo relativamente cara en la Argentina, especialmente frente a mercados como Estados Unidos o Chile.

Ahora aparece una nueva paradoja: mientras baja el costo de importar legalmente, también aumenta el peso del circuito directamente ilegal.

Cerveza, neumáticos, whisky y cigarrillos: el mapa del contrabandoLos casos relevados por el Financial Times muestran que el problema atraviesa numerosos sectores.



En Formosa, en la frontera con Paraguay, vehículos cargados con miles de termos y cervezas Corona y Sol consiguen atravesar los controles.En Salta, cerca de Bolivia, fue detectado un camión cargado con unos 17.000 cigarrillos.También proliferan vendedores de indumentaria presuntamente falsificada o ingresada irregularmente, mientras productos importados aparecen en plataformas digitales a precios difíciles de igualar por comerciantes que pagan todos los impuestos.

En cerveza, las cámaras empresariales llegan a calcular que hasta cuatro de cada diez unidades vendidas podrían provenir del contrabando.

En neumáticos, la estimación asciende al 30% del mercado.



El contrabando se dispara en la Argentina de Milei. – EE

La apertura ya había provocado un boom legal de importacionesEl contrabando aparece en medio de una transformación mucho más grande del consumo argentino.

La estabilidad cambiaria, la baja de impuestos y la eliminación de restricciones provocaron una explosión de las compras en el exterior.



Durante los primeros meses de 2026, las importaciones mediante courier se duplicaron en términos interanuales, consolidando una tendencia que ya venía ganando velocidad desde el año anterior.

El cambio se aceleró todavía más con la expansión de plataformas como Temu y Shein, que empujaron un récord histórico de compras de argentinos en el exterior, especialmente en indumentaria, calzado, accesorios y electrónica.



El Gobierno acompañó esa tendencia con una nueva flexibilización del sistema: en julio modificó el régimen aduanero postal y eliminó un impuesto que alcanzaba a determinados envíos internacionales.

La sospecha sobre Temu, Shein y el courierEl problema es que los canales creados para compras personales también pueden ser utilizados irregularmente.



Empresarios consultados por el Financial Times sostienen que algunos pequeños comerciantes estarían aprovechando los nuevos regímenes para comprar mercadería en plataformas extranjeras como si fuera para consumo propio y posteriormente revenderla en la Argentina.

El fenómeno resulta cada vez más difícil de fiscalizar debido al monumental salto en la cantidad de paquetes que atraviesan la Aduana.

Durante 2025, las importaciones puerta a puerta alcanzaron US$ 894 millones y crecieron casi 300%.



En 2026 volvieron a acelerarse, profundizando un boom del courier y de las compras puerta a puerta que está modificando los hábitos de consumo.

Lo que durante años fue un mecanismo utilizado principalmente para comprar tecnología o productos difíciles de conseguir en el país se convirtió, con menos trabas y un tipo de cambio favorable, en un canal de consumo masivo.

La queja inesperada: ahora protestan los importadoresUno de los elementos más interesantes del fenómeno es quiénes están reclamando.



No son solamente fabricantes argentinos que buscan protección frente a la competencia extranjera.

También protestan importadores que originalmente esperaban beneficiarse con la apertura económica de Milei.



Un gran distribuidor de marcas internacionales de calzado aseguró al FT que nunca había observado semejante volumen de mercadería ilegal.

Quienes importan formalmente deben pagar IVA, impuestos internos, tasas y otros gravámenes. Quienes subfacturan o directamente ingresan el producto ilegalmente pueden ofrecer precios imposibles de igualar.



Un importador de productos textiles para el hogar aseguró que, por cada US$ 100 de mercadería correctamente declarada, podría terminar afrontando aproximadamente US$ 90 en impuestos.

Subfacturando el producto, afirmó, ese costo podría reducirse a unos US$ 35.

La consecuencia es particularmente peligrosa: cuando la evasión se generaliza, incluso empresas que tradicionalmente operan dentro del sistema comienzan a considerar que cumplir completamente las reglas las deja fuera del mercado.



La desregulación de Milei, bajo la lupaLos empresarios también cuestionan algunas modificaciones realizadas por el Gobierno sobre los controles aduaneros.

Milei eliminó mecanismos que consideraba burocráticos, costosos o generadores de corrupción y profundizó una estrategia basada en menos regulaciones y más competencia.

Pero algunos importadores sostienen que determinada desregulación habría facilitado simultáneamente la subfacturación y el ingreso irregular de mercadería.



El dilema es particularmente complejo porque la elevada carga tributaria argentina sigue siendo parte del problema.

La propia UIA viene reclamando una reducción de impuestos para que la industria pueda competir en una economía cada vez más abierta.



Rappallini advirtió en distintas oportunidades que la combinación de presión tributaria, costo argentino y competencia internacional deja a numerosas fábricas en una posición extremadamente difícil.

La industria argentina siente el golpeTodo esto ocurre en un momento especialmente complicado para la producción manufacturera.



La UIA ya había advertido que la industria acumulaba alrededor de 70.000 empleos perdidos y fábricas operando muy por debajo de su capacidad.

Otros estudios proyectaron incluso que la profundización de esta dinámica podría provocar decenas de miles de nuevas pérdidas de puestos industriales.

La Universidad de Buenos Aires también puso números al deterioro al calcular que la industria argentina llegó a perder unos 160 empleos por día.

Y una encuesta empresaria mostró que más de la mitad de las fábricas registraba una caída de su producción, junto con retrocesos en ventas y empleo.

La apertura, por lo tanto, ya es uno de los grandes debates económicos de la etapa Milei.

Pero el contrabando agrega una dimensión completamente distinta.

Una cosa es competir contra un producto importado legalmente.

Otra muy diferente es competir contra uno que directamente no paga impuestos.

El número que golpea al déficit cero: US$2.300 millonesEl problema no afecta únicamente a las empresas.

También puede golpear directamente uno de los pilares políticos y económicos del Gobierno: el equilibrio fiscal.

La consultora MAP estimó que el contrabando de apenas siete categorías de productos podría haber provocado durante 2025 una pérdida de ingresos públicos de alrededor de US$ 2.300 millones.

La cifra equivale aproximadamente a 0,3% del PBI argentino, según los datos citados por el Financial Times.

Es una contradicción importante para Milei.

El Gobierno abre la economía y elimina regulaciones para bajar precios y aumentar la competencia, pero si una parte creciente del comercio se traslada hacia canales informales, el Estado deja de cobrar los impuestos que necesita para sostener el déficit cero.

El dilema que enfrenta ahora MileiLas cámaras empresariales reclaman controles fronterizos más efectivos, mayor fiscalización y herramientas capaces de distinguir una importación legal de mercadería que ingresa irregularmente.

Pero en el Gobierno existe una fuerte resistencia a cualquier medida que pueda significar volver a cerrar la economía.

Juan Pablo Ronderos, cofundador de MAP, explicó al Financial Times que esa desconfianza está detrás de parte de la tensión.

El Ejecutivo teme que algunos reclamos contra el contrabando sean utilizados por sectores empresarios como una vía indirecta para recuperar barreras proteccionistas.

De ahí surge uno de los grandes desafíos de la nueva etapa económica.

Milei quiere una Argentina abierta, con más importaciones, menos regulaciones y productos más baratos.

Pero para que esa competencia funcione, todos deberían competir bajo reglas comparables.

Y si los cálculos empresarios son correctos y uno de cada tres celulares, cuatro de cada diez cervezas y tres de cada diez neumáticos vendidos en el país ya provienen del circuito ilegal, el debate dejó de ser solamente sobre apertura versus protección.

Ahora la discusión es otra: cómo abrir la economía sin abrir también la puerta al contrabando.