Google destapa la bomba del empleo: Argentina volvió a 2016 y ya perdió 241.000 puestos privados formales

Google destapa la bomba del empleo: Argentina volvió a 2016 y ya perdió 241.000 puestos privados formales


Hay algo que los argentinos parecen estar consultando en Google antes de que aparezca en las estadísticas oficiales.

Las búsquedas relacionadas con el ingreso a un empleo formal siguen débiles, aumentó el interés por términos vinculados a despidos y crecen las consultas asociadas al monotributo. Los datos duros, que llegan varios meses después, van en la misma dirección: el empleo asalariado privado registrado acumula doce meses consecutivos de caída.

Es la secuencia negativa más extensa de la serie disponible desde 2009.



La situación refuerza una de las principales debilidades que viene mostrando la economía argentina: la actividad logró recuperarse respecto del comienzo del gobierno de Javier Milei, pero el empleo privado formal no acompañó. El Economista ya había advertido sobre una verdadera «hemorragia laboral» y los peores registros desde la salida de la Convertibilidad, una tendencia que ahora vuelve a aparecer en distintos relevamientos.

Esta vez, informes de Econviews, Fundación Mediterránea, el IIEP de la UBA-CONICET y Misión Productiva permiten mirar el mismo problema desde ángulos diferentes.

Y todos terminan en una conclusión parecida.



Google mira el empleoUno de los problemas para analizar el mercado laboral argentino es el rezago de las estadísticas.

Los datos del SIPA llegan solamente hasta mayo y la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que también permite observar el empleo informal, hasta el primer trimestre.

Para mirar un poco más cerca del presente, Econviews recurrió a Google Trends.



La consultora estudió las búsquedas de «psicotécnico» y «preocupacional», dos términos estrechamente relacionados con los procesos de contratación.

En el trimestre previo habían caído 7%, su peor desempeño desde julio de 2024. Entre febrero y agosto retrocedieron otro 4%.

No permiten saber exactamente cuántas personas están consiguiendo trabajo, pero Econviews considera que funcionan como un buen proxy de los ingresos al universo formal.



Y esa señal de Google coincide con lo que efectivamente está ocurriendo dentro de las empresas.

Econviews: «Desde febrero, se observa una dinámica muy fea (-89.000 empleos) entre los asalariados formales del sector privado. En tres meses se perdió la misma cantidad de empleos que en todo 2025»

La UBA confirma la señalEl último informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP UBA-CONICET analiza las tasas de entrada y salida de trabajadores de las empresas.



La tasa de entrada mide las incorporaciones respecto de la dotación existente. La de salida registra las desvinculaciones.

En junio, ambas volvieron a reducirse y quedaron en los niveles más bajos desde mediados de 2024. Además, desde marzo muestran una tendencia descendente y, en prácticamente todos los meses, la tasa de salida superó a la de entrada.

La coincidencia es notable: Google registra menos búsquedas vinculadas con procesos de contratación y los datos de las empresas muestran efectivamente una menor tasa de incorporación de trabajadores.



La UBA agrega otra señal. Casi 15% de las empresas registró solamente bajas de personal en junio, un porcentaje superior al observado un año atrás. Y aunque las renuncias siguen siendo la principal modalidad de terminación de una relación laboral, perdieron nueve puntos porcentuales de participación interanual, mientras el despido sin causa ganó cuatro puntos.

La discusión no es nueva. En marzo, El Economista ya describía la paradoja como una economía que «sube a la autopista» mientras el empleo sigue «por la colectora».

Doce meses de caídaEn mayo había aproximadamente 6,13 millones de asalariados formales trabajando en empresas privadas.



Fueron 9.100 menos que en abril y marcaron el duodécimo mes consecutivo de retroceso, una secuencia que comenzó en junio de 2025.

El resultado coincide con el análisis de Laura Caullo, responsable de la sección Social-Laboral del IERAL de Fundación Mediterránea.

Milei y el empleo – EE



Después del fuerte ajuste inicial de fines de 2023 y comienzos de 2024, el empleo había conseguido recuperar parcialmente el terreno perdido. En mayo de 2025 alcanzó aproximadamente 6,27 millones de asalariados privados registrados.

Pero allí se frenó la recuperación.

Desde entonces cayó todos los meses y en mayo de 2026 había 135.000 puestos menos que un año antes.



La UBA llega al mismo resultado y suma una comparación especialmente fuerte: el número de trabajadores privados formales de mayo de 2026 es similar al de julio de 2016 y está 4,3% por debajo del máximo de la serie.

El propio informe lo resume como una «década perdida» del empleo privado formal.

Es un deterioro que no ocurre aislado: a comienzos de agosto, otro relevamiento ya había mostrado que la informalidad laboral se encontraba en máximos de 20 años mientras desaparecía empleo privado registrado.



241.000 puestos menosLa dimensión del problema aparece con mayor claridad al ampliar el período.

Desde noviembre de 2023 se perdieron aproximadamente 241.000 empleos asalariados privados formales, una contracción del 3,8%.



Es prácticamente la misma cifra a la que llegan los economistas de Misión Productiva: 241.176 puestos privados registrados menos.

Si se incorporan los empleados públicos y las casas particulares, la destrucción acumulada alcanza 337.365 puestos asalariados registrados: 241.176 privados, 79.865 públicos y 16.324 trabajadores de casas particulares.



El informe de la UBA arroja un resultado prácticamente idéntico: el total de asalariados formales es 337.000 inferior al de noviembre de 2023 y se ubica en valores similares a los de mayo de 2022.

El cuadro profundiza la «hemorragia laboral» que Banco Provincia había detectado al comparar el actual ciclo con los últimos veinte años.

Milei y el empleo – EE



La economía creció, el empleo noUno de los datos más interesantes del informe de la UBA es que el deterioro del empleo ya no puede explicarse exclusivamente por la recesión.

Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el nivel general de actividad quedó 4,9% por encima de aquel punto de partida.

En el mismo período, el empleo privado formal cayó 3,8%.



Es decir: la economía produce más que al comienzo del gobierno de Milei, pero lo hace con menos asalariados privados registrados.

El fenómeno ya había sido advertido en análisis sobre la posibilidad de que parte de la actual destrucción de empleo responda a una reconversión productiva y otra parte a las propias condiciones macroeconómicas.



Pero la UBA encuentra algo todavía más llamativo al desagregar los sectores.

En cinco ramas de actividad, la producción aumentó mientras el empleo cayó.



El caso extremo es minería: la actividad creció 15,7% interanual, mientras el empleo formal retrocedió 3,9%.

También ocurrió en construcción, donde la actividad aumentó 1,9% pero el empleo bajó 0,6%, y en intermediación financiera, con un crecimiento de 1,5% de la actividad acompañado por una contracción de 4,6% del empleo.

Industria y construcciónFundación Mediterránea encuentra una fuerte heterogeneidad detrás de los 241.000 puestos perdidos.



Desde noviembre de 2023, la construcción redujo 14,2% su empleo formal. La industria manufacturera cayó 7,2%, minería y energía 8,4%, finanzas 5,7% y transporte 4,8%.

En cantidad de trabajadores, la industria perdió aproximadamente 85.600 puestos y la construcción otros 62.700.

Entre ambas explican 148.300 empleos privados registrados menos.



La UBA confirma la persistencia del deterioro industrial: desde septiembre de 2023 desaparecieron casi 90.000 puestos manufactureros y el sector registró variaciones mensuales negativas en 30 de los últimos 33 meses.

La construcción quedó con alrededor de 378.000 empleados, uno de los niveles más bajos de la serie desde 2009. Desde su máximo de mayo de 2023 perdió 93.000 puestos.



La concentración de la pérdida en ramas intensivas en mano de obra es clave. Sectores como energía, minería o agro pueden incrementar fuertemente la producción y las exportaciones sin necesitar proporcionalmente la misma cantidad de trabajadores.

Ese es uno de los motivos por los que el crecimiento puede llegar antes que el empleo.



Más búsquedas de «despidos»Google también ofrece una señal por el lado de las salidas.

Econviews comparó la evolución de las búsquedas de «despidos» con la destrucción bruta de puestos privados.

El término saltó 44% en febrero, aunque aquel movimiento estuvo influenciado por el debate alrededor de la reforma laboral.

Pero desde entonces volvió a aumentar otro 13%, una evolución que, según la consultora, «no parece positiva» para el universo del empleo formal.

La tendencia aparece mientras Argentina atraviesa una profunda transformación de sus reglas laborales. El Gobierno ya puso en marcha, entre otras iniciativas, un régimen que reduce durante varios años las contribuciones patronales para incentivar la contratación en blanco.

El desafío ahora es que esos incentivos consigan torcer una dinámica que lleva un año entero en caída.

De buscar trabajo a «facturar»La contracara aparece en otra búsqueda.

Entre mayo y agosto, el interés en Google por la palabra «facturar» aumentó 3%.

Econviews utiliza esa consulta como una aproximación a la evolución del universo monotributista.

En el primer trimestre de 2026 había aproximadamente 2,2 millones de monotributistas, 86.000 más que un año atrás y 129.000 más que dos años antes.

Durante esos mismos períodos, el empleo privado asalariado había perdido 99.000 y 144.000 trabajadores, respectivamente.

El mercado laboral no muestra, entonces, únicamente destrucción de trabajo.

Muestra también una transformación del tipo de empleo: cae el asalariado formal y crece el trabajador que debe generar ingresos por su cuenta.

Porque, si se amplía la óptica a todos los formatos de empleo, el neto de Milei es positivo. Lo señalo Federico Sturzenegger días atrás. «Durante la presidencia de Milei se crearon más de medio millón de puestos de trabajo. Nada, eso», dijo el ministro en X.

El gráfico del ministro Sturzenegger. – EE

El refugio en las apps Econviews llevó el análisis un paso más allá y comparó el cuentapropismo con las búsquedas para descargar aplicaciones utilizadas para trabajar como Uber, Cabify, DiDi, Rappi y PedidosYa.

Durante 2025, esas búsquedas aumentaron 30%, mientras el universo de trabajadores asociado a esas actividades creció 23%.

En el primer trimestre de 2026 volvieron a saltar 7%, prácticamente en paralelo con el último fuerte retroceso del empleo asalariado privado.

Entre quienes trabajan por cuenta propia cocinando y vendiendo alimentos o haciendo delivery, el crecimiento también fue muy fuerte: pasaron de 82.000 personas en el primer trimestre de 2023 a 190.000 en igual período de 2026.

En transporte aparecen otros 105.000 cuentapropistas, aunque Econviews advierte que probablemente exista subregistro porque muchas personas conducen para aplicaciones como segundo empleo.

¿Se saturaron las apps?Desde marzo apareció, sin embargo, una novedad.

Entre marzo y agosto, las búsquedas relacionadas con plataformas de transporte y reparto cayeron 8%, frenando su expansión por primera vez durante la administración Milei.

Hay dos posibles explicaciones.

La primera sería positiva: que haya disminuido la cantidad de personas obligadas a recurrir a ellas por una mejora del empleo.

La otra es que el mercado esté llegando a un punto de saturación, con demasiados conductores o repartidores compitiendo por una cantidad limitada de viajes y pedidos.

Econviews considera que el resto de las señales de Google Trends se ajusta más a esta segunda hipótesis.

Mucho del «nuevo empleo» son cuentapropistas que cocinan y venden comida desde su hogar o hacen delivery. Los encuestados por la EPH que se ubican en esta categoría treparon de 82.000 en el primer trimestre de 2023 a 190.000 en igual período de 2026.

El RIGI frente a lo perdidoEn paralelo a esa destrucción, Argentina comienza a recibir las inversiones asociadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

El programa ya se convirtió en uno de los ejes de la estrategia oficial, aunque El Economista viene señalando que su gran prueba será lograr que los megaproyectos generen proveedores, empleo y derrame sobre el entramado productivo local.

Misión Productiva realizó una comparación ilustrativa.

Los 21 proyectos aprobados considerados en su relevamiento contemplan 95.158 puestos de trabajo, frente a los 337.365 empleos asalariados registrados que ya desaparecieron desde noviembre de 2023.

Los puestos proyectados por el RIGI representan el equivalente al 28,2% de los empleos destruidos.

Pero existe una diferencia fundamental.

Los 95.158 incluyen empleos directos e indirectos, temporales y permanentes, entre ellos los picos de contratación correspondientes a las etapas de construcción.

En los cinco proyectos donde existe información oficial desagregada, alrededor del 14% de los empleos anunciados son directos y permanentes.

Si esa relación se extrapolara al conjunto, serían cerca de 13.400 puestos estables, equivalentes a apenas 4% del empleo asalariado registrado perdido.

No implica que el RIGI o las grandes inversiones no sean importantes. Argentina espera que sólo energía y minería aporten decenas de miles de millones de dólares adicionales en exportaciones durante los próximos años. El BCRA proyecta más de US$ 51.000 millones de exportaciones de ambos sectores hacia 2030.

El interrogante es cuánto de ese crecimiento terminará transformándose en empleo.

Las dos ArgentinasMisión Productiva define el escenario como la convivencia de «dos Argentinas».

Una vinculada con grandes proyectos de minería y energía, que puede aumentar rápidamente producción, inversión y generación de divisas.

La otra está formada por buena parte de la industria, la construcción, el comercio y los servicios: sectores mucho más intensivos en empresas y empleo que todavía muestran dificultades.

Hay excepciones muy claras.

Neuquén, impulsada por Vaca Muerta, lleva nueve meses consecutivos aumentando el empleo privado y en mayo alcanzó el máximo de la serie. Desde noviembre de 2023 sumó 10.882 puestos, un crecimiento de 7,6%.

Es el mismo fenómeno que El Economista había detectado al mostrar cómo Vaca Muerta creó miles de puestos y convirtió a Neuquén en una excepción frente a la crisis laboral nacional.

El desafío es conseguir que esa dinámica se extienda al resto del entramado productivo.

La señal antes del datoNinguna búsqueda de Google puede reemplazar las estadísticas laborales.

Pero ahí reside precisamente el interés del ejercicio de Econviews: los datos oficiales llegan con varios meses de atraso y las búsquedas permiten observar señales casi en tiempo real.

Por ahora, fuentes muy diferentes convergen.

Google muestra menos búsquedas de «psicotécnico» y «preocupacional». La UBA encuentra las tasas de ingreso a puestos formales más bajas desde mediados de 2024. El SIPA registra doce meses consecutivos de caída del empleo privado. Fundación Mediterránea calcula 241.000 puestos menos. Y Misión Productiva muestra que la destrucción total de empleo asalariado registrado supera los 337.000 puestos desde noviembre de 2023.

Al mismo tiempo, avanzan el monotributo, el cuentapropismo y otras formas de generar ingresos.

La Argentina puede recibir miles de millones de dólares de inversión, alcanzar récords de producción en algunos sectores y aumentar las exportaciones.

Pero la pregunta que empieza a quedar en el centro del debate económico es otra: ¿puede crecer la economía sin volver a crear masivamente empleo privado formal?

Por ahora, tanto las estadísticas como lo que los argentinos buscan en Google muestran que ese problema todavía está lejos de resolverse.