Sin plan platita y con economía que se enfría, Milei y Caputo se juegan all in a la desinflación

Sin plan platita y con economía que se enfría, Milei y Caputo se juegan all in a la desinflación


«Esto no es un plan platita». 

La respuesta tajante corrió por cuenta de un funcionario de Luis Caputo cuando, del otro lado, lo chicaneaban por las nuevas medidas oficiales para el acceso al crédito hipotecario financiado por el FGS. Por lo bajo, el Gobierno reconoce que la economía no va al ritmo esperado ni deseado para asegurar un éxito electoral. Lo había dicho públicamente Santiago Bausili, el titular del BCRA, y es repetido por el equipo económico en reuniones off the record. Hay quienes aseguran que Caputo está alertando a Javier Milei sobre este deterioro en las expectativas, lo que podría jugarle en contra al oficialismo en su idea de transmitir optimismo sobre el futuro. Lejos de «los mejores 18 meses» de la vida económica argentina como prometió el ministro, los cálculos en el mercado son que el PBI va a crecer bastante menos de lo proyectado en 2026, dejando poco arrastre para el año electoral. 

En un banco privado de primera línea estiman que el PBI va a crecer «alrededor del 2,5%» y redujeron desde más del 3% que tenían hasta hace no tanto tiempo. Su pronóstico está un poco más abajo que el REM que tiene 2,7% pero alertan: «Va a seguir corrigiendo a la baja. La mayoría del mercado lo tiene en torno al 2,5%», dice el banquero. 



Coincide con la visión de jugadores fuertes del mercado financiero como Latin Securities, la firma del ex Raymond James, Eduardo Tapia. También redujeron en 1 punto la estimación de crecimiento: estaba entre 3-3,5% y ahora está entre 2-2,5%.  

 

«El sólido aumento de la actividad en junio no logró compensar las considerables contracciones de los dos meses anteriores, lo que situó el crecimiento de Argentina en terreno negativo durante el segundo trimestre y planteó un riesgo a la baja para nuestra proyección del 2,7% para el conjunto del año», sostuvo Jimena Zuniga, economista de Bloomberg y quien formó parte como asesora en distintos tramos del gobierno de Mauricio Macri tanto en el BCRA como en Economía. 



Un menor crecimiento, estiman en el Gobierno, puede ser «compensado» por una caída más fuerte de la inflación. Hay consultoras privadas que están proyectando un IPC del 1,5% para agosto. Es el caso de Eco Go, la consultora de Marina Dal Poggetto. También tienen ese número en el think tank Libertad y Progreso y C&T, de Camilo Tiscornia y María Castiglioni. Mientras que Analytica mantiene el 1,7%. Sea como fuere, todos ven un desaceleración en la inflación que podría ser «la» noticia positiva en términos económicos para el elenco oficial.  

Es por eso que se juegan a ganar el partido de la opinión pública con una inflación en descenso y fomentando créditos hipotecarios, que en realidad apuntan (por una simple cuestión matemática y observando la pirámide de ingresos) a un sector de la sociedad considerado de clase «media alta» que tiene ingresos mínimos de 4 millones de pesos mensuales por hogar. Así los cataloga la consultora W, de Guillermo Oliveto. 

El resto, quizás los que están con el problema de la morosidad a flor de piel, son los que no vieron «la mano del Estado» actuando para rescatarlos. Después de todo, si el Estado se mete para mejorar un mercado (como el hipotecario), bien podría hacer algo (no se sabe bien qué) para auxiliar a las 6 millones de personas que están con incumplimiento de sus deudas. La discusión llevó incluso a un cruce por X entre el presidente del BCRA, Santiago Bausili, y el economista Hernán Lacunza, que coquetea con su candidatura a presidente por la interna del PRO. 



«Saltaste de ser Gerente General del BCRA a político casi sin escalas. Transformas resolver una disputa económica entre privados a una sensación de falta de supervisión totalmente falsa. Como si no supieses perfectamente cómo funciona la realidad», respondió el titular de la autoridad monetaria luego de que Lacunza pidiera que el Estado intervenga no con un rescate, sino como un «facilitador» entre las partes. 

Curiosamente, minutos después, la página del Banco Central salió con una publicación un poco habitual donde da una serie de recomendaciones para los que piensan en tomar un préstamo personal. «Comparar el costo financiero total, las tasas de interés, los plazos y las condiciones de pago permite evaluar mejor las alternativas disponibles», dice el Central. «Al firmar el contrato, estás aceptando las obligaciones y derechos que figuran allí. Por eso, antes de firmar, leé atentamente todas las cláusulas», dice el Central. ¿Too little too late? 

 



Los medios internacionales ya se hicieron eco de la morosidad en la Argentina, desde el Financial Times hasta la BBC News. Milei está furioso con lo que, entiende, es una campaña en su contra. «Es siempre lo mismo. Son argumentaciones para dividir a la sociedad en mercados que generan controversia y achicar el conjunto sobre los que pueden adherir a la posición del Gobierno», afirmó el Presidente, haciendo campaña ante alumnos del colegio secundario ORT.

Mientras que se debate el tema con argumentos infantiles como aquello del supuesto sobreendeudamiento por la compra de televisores para el Mundial, dicho por Milei y refrendado por el diputado Alberto Benegas Lynch (que es la versión masculina de Lila Lemoine en términos de sus frases polémicas), apareció la otra mora: la de la industria. 

Según el Centro de Estudios (CEU-UIA), la capacidad de pago en las industrias se deterioró y entre diciembre de 2024 y junio de 2026, la tasa de irregularidad del crédito bancario a la industria pasó de 0,7% a 3,8%. Se quintuplicó. Actualmente, cerca del 12% de las empresas industriales con deuda bancaria se encuentran en situación de mora (unas 4.300 firmas). Y hay otro dato relevante: el 80% de las empresas que hoy presentan irregularidades eran previamente deudoras regulares, con un fuerte incremento de nuevos casos desde mediados de 2025. ¿Otro cisne negro en ciernes?



Se verá. El Gobierno se aferra a que «los privados» se entiendan y se termine licuando el problema. Como apostar a que la baja de la inflación, por sí sola, mejora ingresos. Algo que tampoco sucede si el ingresos disponible sigue planchado. Como escribió uno de los  economistas más criticados por Milei, pero uno de los predilectos del Círculo Rojo, Carlos Melconian, en X, superávit fiscal en pesos y comercial en dólares alcanza probablemente para evitar una explosión financiera, «lo que no es un tema menor para la historia argentina». «Pero lejos está de constituir una economía normal que resuelva el tema de que la gente esté mejor», advirtió.