«Hay que aguantar porque la alternativa es mucho peor». La frase corrió por cuenta de un empresario que estuvo en las primeras filas en el Hotel Alvear escuchando, algo asombrado, el discurso de Javier Milei en el Council of the Americas. «No se guardó nada, pero tampoco sumó», reseñó.
Los empresarios que pasaron por el Alvear se fueron con la misma sensación: no hay otro Milei posible.
El Presidente volvió a escupir críticas a todos (periodistas, economistas, empresarios y oposición) y desplegó indicadores económicos acomodados al relato oficial; sin mencionar directamente los datos falsos (como el desempleo, que creció 2 puntos en su mandato).
«Volvió recargado, se nota que va a profundizar la ‘batalla cultural'», apuntó otro empresario. Incluso uno de los anfitriones, como Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), se tuvo inmolar por la causa libertaria para tratar de convencer a los hombres de negocios: «Hay empresas que la están pasando mal, otras que han cerrado, se han perdido puestos de trabajo. Si ese es el precio que tenemos que pagar y el sacrificio que tenemos que hacer los argentinos para transformar nuestro país, para que nuestros nietos, en mi caso, puedan vivir en un país normal, créanme que vale la pena», dijo Grinman, uno de los empresarios «fieles» al proyecto de Milei desde el primer día.
El discurso presidencial no dejó absolutamente nada nuevo en lo económico, una obviedad que no sorprendió a los empresarios.
Incluso los que siguen bancando como Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Gustavo Weiss (Cámara Argentina de la Construcción) y Nicolás Pino (Sociedad Rural), o sea, el famoso «G6», están preocupados por el malhumor social en torno a la economía mileísta. «La gente banca hasta cierto punto», recordó uno de ellos. Incluso el Council of the Americas tiene un «rastreador» de la imagen presidencial que sepulta a Milei: dice, con base en el análisis de varias encuestas, que el presidente tiene un 62% de desaprobación.
Los últimos datos económicos muestran la misma foto de siempre: un movimiento heterogéneo mientras se espera que el derrame termine de traccionar. Si es que sucede.
Grit Capital Group, la empresa formada por dos ex PPI y Balanz como Nicolás Chiesa y Walter Stoeppelwerth, puntearon el estado de situación:
· «Argentina muestra una mejora en sus fundamentos macroeconómicos, pero la recuperación avanza a distintas velocidades. El sector externo y la actividad ganan fuerza, mientras que la mejora en el poder adquisitivo de los hogares sigue rezagada».
· «La economía real acompaña. El EMAE creció 2,7% interanual en junio y 0,8% frente a mayo, tras dos meses de caída. Minería (+15,6%) lideró el crecimiento y agricultura avanzó 4,6%. La recuperación existe, aunque todavía es moderada y volátil».
· «Los salarios también avanzan, pero con fuertes diferencias. En junio, el índice salarial subió 2,9% mensual y 35,7% interanual. Sin embargo, los salarios privados registrados crecieron 29,6% interanual, frente al 59,5% de los no registrados».
· «La brecha aparece con claridad en los hogares. En agosto, Condiciones Presentes marcó 33,11 puntos, mientras Expectativas Futuras llegó a 47,35. Los consumidores son más optimistas sobre lo que viene que sobre su situación económica actual».
· «La secuencia macro es clave: más producción, más exportaciones, más divisas, menor restricción externa. El desafío es que esa fortaleza se transmita hacia inversión, crédito, empleo y salarios reales, y finalmente llegue al consumo».
Los Milei, Segal, Grinman y Bettina Bulgheroni. – EEMientras tanto, el escenario político está lanzado con una economía más que discutida.
En el Council quedó flotando el desenlace electoral que, según los mismos empresarios, debería ser positivo para el Gobierno. El mismo Axel Kicillof se reunió con Susan Segal, la CEO de Americas Society/Council of the Americas, para darle su visión de la Argentina. Los empresarios creen que el rechazo al kirchnerismo hará que el gobernador no tenga chances de ser presidente. Pero siempre dejan un margen para la sorpresa. Por eso, excepto los que están ligados a minería y petróleo, por el salvador RIGI, nadie quiere apostar. Eso se ve en los números de inversión, que están en caída a pesar de la batería de anuncios.
Sorprendió a varios un elogioso paper de Standard and Poor’s, una de las más importantes calificadoras de riesgo, sobre la Provincia que maneja Kicillof.
S&P Global Ratings revisó la tendencia de la Provincia de Buenos Aires a positiva debido a una mejor gestión de la deuda y afirmó la calificación de ‘CCC+’. Destacó «una gestión de deuda consistente y el acceso al mercado de capitales local que han permitido a la Provincia de Buenos Aires (PBA) mantenerse al corriente con sus obligaciones de deuda a pesar de los significativos recortes en las transferencias del gobierno nacional».
Y dicen que «si bien el servicio de la deuda será moderado durante los próximos 12 meses, la falta de diversificación de las fuentes de financiamiento, el acotado margen fiscal y las reservas de liquidez limitadas podrían plantear riesgos de refinanciamiento». S&P apunta a que «la tendencia positiva refleja una probabilidad de una en tres de una suba de la calificación», condicionada a la continuidad de una gestión «prudente de la deuda y un desempeño fiscal estable de cara a las elecciones de 2027, las cuales podrían generar volatilidad en los mercados».
Se sabía: el discurso anti mercado y estatista del ex ministro de Economía de Cristina choca con su manejo ortodoxo de las cuentas públicas de la PBA y el pago de la deuda. ¿Buscará convencer a Wall Street? Por lo pronto, se quiere alejar de Máximo Kirchner y de Ricardo Quintela, quienes tienen posiciones disparatas en lo económico. Todavía no le alcanza para borrar su pasado.
