Lionel Messi despidió a su padre Jorge, fallecido a los 68 años tras atravesar una prolongada enfermedad, mediante una extensa y emotiva carta publicada este miércoles en su cuenta de Instagram. Allí expresó el profundo dolor por la pérdida, recordó distintos momentos compartidos desde su infancia y reveló cómo vivió el deterioro de su salud mientras disputaba el Mundial 2026 con la Selección Argentina.
La publicación llegó después de que el capitán argentino viajara a Rosario junto con su familia para participar de una ceremonia privada realizada el domingo en un cementerio de Pérez. Tras permanecer el fin de semana en su ciudad natal, Messi regresó a Miami y decidió hacer pública una despedida en la que mostró una de sus facetas más íntimas.
«Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer», comenzó el futbolista. «Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos», agregó.
Uno de los pasajes centrales del mensaje estuvo relacionado con el último Mundial. Messi reveló que su padre le había pedido especialmente que disputara el torneo y que su estado de salud empeoró pocos días antes del comienzo de la competencia. A pesar de la preocupación y la distancia, Jorge lo alentó a continuar y cumplir con su deseo.
«Tanto me pedías que jugara el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar», relató.
El capitán argentino también recordó que, después de cada encuentro, esperaba el mensaje que su padre acostumbraba enviarle. La ausencia de esas palabras le permitió comprender que la situación era más delicada de lo que le transmitían desde Rosario. «Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad», expresó.
Jorge finalmente no pudo viajar para presenciar la definición frente a España, uno de los momentos que Lionel había imaginado especialmente para compartir con él. El rosarino reconoció que afrontó aquel partido lejos de encontrarse en plenitud física y emocional: «Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien».
Messi contó además que, cuando regresó a Rosario, su padre creía que la Selección había perdido la final por penales y que ya no pudieron conversar en profundidad sobre lo sucedido durante la Copa del Mundo. «No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido», lamentó.
La carta también incluyó una confesión sobre su futuro profesional. A los 39 años y luego de haber disputado el que presentó como su último Mundial, Messi reconoció que la muerte de su padre podría influir en la decisión sobre cuándo retirarse del fútbol. «No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?», escribió.
Más allá de su papel como representante durante buena parte de su trayectoria, Jorge fue una figura decisiva desde los primeros pasos de Lionel. Lo llevaba a entrenar después de trabajar, asistía a sus partidos y acompañó el proceso que lo condujo desde Rosario hasta Barcelona. «Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento», lo definió.
El futbolista también destacó los valores que recibió de sus padres y aseguró que continuará transmitiéndoselos a Thiago, Mateo y Ciro. «Siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo», manifestó antes de cerrar la carta con una despedida íntima: «Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo. Te amo, pa».
Jorge Messi acompañó a su hijo desde sus primeros pasos hasta alcanzar la cima del fútbol mundial. (@leomessi)
Luego de publicar el texto, Messi utilizó sus historias de Instagram para agradecer las numerosas muestras de afecto recibidas desde la Argentina y diferentes lugares del mundo. «Quiero agradecer de corazón todo el cariño, el respeto y la enorme consideración que tuvieron conmigo y con mi familia en este momento tan doloroso por la partida de mi papá», señaló.
«Gracias por acompañarnos, por cada mensaje, cada gesto y, sobre todo, por respetar nuestro dolor y nuestra intimidad», completó. Durante aquellos días, vecinos y seguidores dejaron flores, pancartas y mensajes de aliento en Rosario, mientras distintas instituciones y personalidades del deporte expresaron públicamente sus condolencias.
Inter Miami también acompañó al futbolista durante su ausencia y realizó un minuto de silencio en memoria de Jorge Messi antes de su partido frente a Monterrey por la Leagues Cup. Las pantallas del estadio exhibieron su nombre y los hinchas desplegaron mensajes de apoyo para el capitán argentino, quien no participó del encuentro porque se encontraba junto con su familia.
La carta, el agradecimiento y los homenajes recibidos reflejaron el impacto que tuvo la muerte de Jorge tanto en la vida personal como profesional de Lionel. Además de despedir a una de las personas más importantes de su vida, el capitán argentino dejó abierta una incógnita sobre su continuidad en el fútbol, una decisión que, según sus propias palabras, podría acelerarse después de esta pérdida.
Messi tras perder la final del Mundial con la Selección Argentina contra España. (Foto: REUTERS)
La carta completa de Messi para su papá Jorge»Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos.
Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar.
Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.
Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo.Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés. Hablábamos todos los días y nos veíamos cuando se podía por mis compromisos.
No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?
Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se enteren los otros, verme jugar a mí…
Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando.
Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios.
Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías.
Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo.
Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo.
Te amo, pa.»
