La propuesta de Redrado para sacar a millones de argentinos del default sin poner un peso del Estado

La propuesta de Redrado para sacar a millones de argentinos del default sin poner un peso del Estado


La deuda de las familias argentinas se transformó en uno de los problemas económicos más delicados de 2026. Millones de personas acumulan atrasos en tarjetas de crédito, préstamos personales, billeteras virtuales y otras financiaciones, mientras una porción cada vez mayor de los ingresos queda absorbida por cuotas y vencimientos.

El problema ya alcanzó una dimensión difícil de ignorar. Más de 7 millones de argentinos presentan atrasos en sus pagos y, como contó El Economista, la crisis parece responder cada vez menos a un boom de consumo financiado y cada vez más a una pérdida de capacidad de pago de los hogares. 

En medio de ese escenario, el economista y expresidente del Banco Central Martín Redrado puso sobre la mesa una propuesta que promete abrir un fuerte debate.



Junto con el equipo de Fundación Capital, Redrado propone introducir un cambio regulatorio que permita que familias y empresas con problemas financieros puedan renegociar sus deudas con bancos y otros proveedores de crédito sin sufrir inmediatamente una degradación de su situación en la Central de Deudores del Banco Central.

El diferencial político de la iniciativa es contundente: según Redrado, no requiere un solo peso de gasto fiscal ni cuasifiscal.

«La carga de la deuda sobre gran parte de las familias argentinas necesita soluciones creativas que no impliquen un solo peso de gasto fiscal o cuasi fiscal», planteó.



La propuesta de Redrado para sacar a las familias del defaultRedrado explicó que el objetivo es crear una vía para que las personas que hoy no pueden afrontar las condiciones originales de sus préstamos puedan sentarse con sus acreedores y renegociar tasas y plazos de acuerdo con su verdadera capacidad de pago.

No se trataría de perdonar el capital.

Tampoco de que el Estado pague las deudas.



Y, según aclaró luego el propio economista, no implica otorgar nuevos préstamos para cancelar créditos anteriores.

La propuesta apunta a modificar temporalmente el tratamiento regulatorio de las refinanciaciones, evitando que quien intenta ordenar sus obligaciones termine cayendo rápidamente en las peores categorías de la Central de Deudores.

Redrado explicó el objetivo de Fundación Capital de esta manera: «La carga de la deuda sobre gran parte de las familias argentinas necesita soluciones creativas que no impliquen un solo peso de gasto fiscal o cuasi fiscal».



Y agregó: «Nuestro equipo de Fundación Capital aporta la siguiente propuesta superadora para que los argentinos, familias y empresas que atraviesen dificultades financieras puedan acceder a refinanciar sus obligaciones crediticias con los bancos por tarjetas de crédito, préstamos personales, para capital de trabajo, etc., reduciendo y reordenando su carga financiera y así poder liberar recursos para el consumo y la producción que permita atender ese virtuosa secuencia de ingresos, consumo, producción y empleo».

El concepto detrás de la iniciativa es que una familia que destina una parte excesiva de sus ingresos al servicio de una deuda tiene menos recursos disponibles para consumir.

Y una empresa que utiliza su caja para cubrir vencimientos financieros tiene menos capacidad para invertir, comprar insumos, producir o sostener puestos de trabajo.



Por eso, Redrado busca reordenar la carga financiera y liberar recursos para volver a poner en marcha lo que define como la secuencia entre ingresos, consumo, producción y empleo.

Sin subsidios ni plata del EstadoEste es uno de los puntos sobre los que más insiste el expresidente del BCRA.

Su propuesta no sería un «Plan Bonex» para las familias, una pesificación compulsiva, una condonación ni un salvataje financiado por los contribuyentes.



Redrado sostiene que debería realizarse: «Sin que ello implique echar mano a recursos fiscales ni encubrir subsidios, aliviando al mismo tiempo la carga regulatoria de capital para las entidades financieras que tendrían de no contar con esta flexibilización normativa».

Es decir, el Estado no pondría dinero: cambiaría temporalmente determinadas reglas del juego para facilitar la negociación entre acreedores y deudores.

El debate no es menor en momentos en los que la mora de las familias viene marcando registros extraordinariamente elevados. Ya en abril, 5,3 millones de personas tenían al menos un crédito en situación irregular y la morosidad de los préstamos familiares había llegado al 12%. bieen



Desde entonces, el deterioro continuó.

Casi 7 millones de argentinos quedaron afuera del créditoLa propuesta de Redrado aparece frente a un problema adicional.

No solamente hay millones de personas que deben plata: cada vez más argentinos pierden también la posibilidad de acceder a nuevo financiamiento.



En mayo, la mora acumuló su decimonovena suba mensual consecutiva y casi siete millones de argentinos habían quedado fuera del mercado formal de crédito. 

La irregularidad de los préstamos a hogares llegó posteriormente al 12,7%, según estimaciones sobre la Central de Deudores analizadas por El Economista. La mora de las familias se multiplicó por más de cinco desde octubre de 2024. 

Ese deterioro genera una dinámica particularmente peligrosa.



Una persona comienza a tener dificultades. Se atrasa. Su calificación crediticia empeora. Tiene cada vez menos herramientas para refinanciar. Y las pocas alternativas que todavía encuentra suelen aparecer con tasas más elevadas.

El problema financiero original puede terminar transformándose así en una espiral de deuda y exclusión crediticia.

Redrado quiere intervenir precisamente antes de que ocurra ese proceso.



Qué tendría que hacer el Banco CentralFundación Capital plantea que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) habilite un tratamiento especial para determinadas refinanciaciones otorgadas por entidades financieras y proveedores no financieros de crédito registrados ante el organismo.

La propuesta difundida por Redrado establece: «El @BancoCentral_AR establece que las refinanciaciones, cuyo otorgamiento a las entidades financieras y los proveedores no financieros de crédito inscriptos en el la entidad rectora del sistema financiero notifiquen hasta el 31/12/2027 a los deudores que presenten dificultades financieras conforme al punto 5.5. de la NIIF 9, con motivo de un impacto significativo en su deterioro crediticio, no serán consideradas para la degradación de su clasificación crediticia».



La traducción práctica es mucho más sencilla que la formulación técnica.

Si un cliente empieza a tener problemas para pagar y acuerda una refinanciación con el banco, ese acuerdo no debería provocar por sí solo una caída de su clasificación crediticia.



Ese período adicional permitiría que el deudor negocie una tasa y un plazo compatibles con sus ingresos.

¿Qué significa estar en situación 1 del Banco Central?Este es el corazón de la propuesta.

La Central de Deudores clasifica a las personas y empresas según su comportamiento de pago.



La situación 1 es la categoría normal.

Después comienzan a aparecer distintos niveles de deterioro hasta llegar a las categorías más complicadas, donde el cliente puede prácticamente quedar expulsado del circuito normal de financiamiento.

Por eso, la diferencia entre renegociar permaneciendo en situación 1 y hacerlo después de haber caído en situaciones 4 o 5 puede ser enorme.



De hecho, Banco Nación ya tuvo que implementar durante este año líneas especiales para personas que se encontraban en situaciones crediticias 3, 4 y 5, con refinanciaciones que pueden extenderse durante varios años. 

La propuesta de Redrado pretende actuar antes.



La crítica: «Lo único que arreglás es el balance de los bancos»La iniciativa provocó inmediatamente preguntas y cuestionamientos.

Uno de ellos llegó de Eduardo Villarreal, quien le planteó públicamente a Redrado: «Pero Martín lo único que arreglas es el balance de los bancos».



La crítica apunta a uno de los aspectos centrales del proyecto.

Si los créditos refinanciados reciben un tratamiento regulatorio más favorable, las entidades también evitan tener que deteriorarlos aceleradamente en sus balances y constituir determinadas previsiones adicionales por riesgo de incobrabilidad.

Pero Redrado respondió que ese no es el único objetivo ni el beneficiario principal de la medida.



Su respuesta fue contundente: «No, la propuesta deja situacion 1, es decir, normal al deudor mientras renegocia tasa y plazo con la entidad acreedora, dandole espacio para negociar condiciones de acuerdo a la capacidad de pago de cada uno».

La clave está en la segunda parte.

El deudor tendría tiempo para negociar.



Y durante ese período no sería castigado automáticamente con una caída de su clasificación que termine dificultando todavía más una eventual salida.

Cachanosky le hizo otra pregunta clave: ¿es tomar nueva deuda para pagar deuda?El economista Roberto Cachanosky abrió otro frente de discusión.



Su pregunta fue si la propuesta significaba, en los hechos, permitir que una persona endeudada tomara otro préstamo para cancelar el anterior.

«Estás proponiendo que los deudores califiquen para tomar nuevos préstamos y hacer un suerte de roll over de su deuda @martinredrado? Entendí bien?», preguntó Cachanosky.



Redrado negó terminantemente esa interpretación: «No, Roberto, nuevos prestamos no! Gracias x tu pedido de aclaración. Es darles plazo para q los deudores renegocien, de acuerdo a su capacidad de pago, sin pasar de situacion 1 a situacion 5 en la central de de deudores de @BancoCentral_AR».

La aclaración cambia sustancialmente la lectura del plan.

No habría un nuevo préstamo.

El cliente mantendría su deuda actual, pero tendría una ventana para sentarse con su acreedor y redefinir las condiciones para pagarla.

Una «ventana» para negociar tasa y plazoLa propuesta podría pensarse entonces como una especie de ventana regulatoria de renegociación.

Durante ese período, el deudor tendría la oportunidad de acordar un plazo mayor, una cuota más baja o una tasa diferente según su capacidad de pago.

La obligación no desaparece.El acreedor tampoco está obligado a regalar el capital.La intención es lograr que la deuda vuelva a ser pagable.Eso podría beneficiar también a los bancos.Un cliente que puede afrontar una cuota renegociada tiene más probabilidades de devolver el préstamo que otro que continúa acumulando intereses, punitorios y meses de atraso hasta convertirse en un crédito prácticamente incobrable.

No es casual que los bancos públicos hayan comenzado a desplegar distintas alternativas ante la magnitud de la crisis. Banco Nación lanzó líneas para refinanciar tarjetas y unificar deudas, mientras Banco Provincia mejoró las condiciones de su programa «Ponete al día». 

Qué pasaría con las previsiones de los bancosLa segunda pata de la propuesta es técnica, pero fundamental para que las entidades tengan incentivos para participar.

Fundación Capital plantea que esas refinanciaciones no sean consideradas para el cálculo de una mayor pérdida crediticia esperada sobre el deudor refinanciado ni para la constitución de mayores previsiones regulatorias por riesgo de incobrabilidad, siempre que el cliente cumpla puntualmente con el nuevo acuerdo.

El texto difundido contempla asimismo un tratamiento especial de los días de atraso.

La lógica nuevamente apunta a evitar que la renegociación nazca condenada.

Si una entidad acuerda con un cliente una nueva estructura de pagos pero inmediatamente tiene que tratar la operación como un crédito fuertemente deteriorado, sus incentivos para ofrecer mejores condiciones disminuyen.

Redrado propone aliviar temporalmente esa carga regulatoria.

Un punto de las fechas que deberá ser aclaradoEl texto difundido por Fundación Capital contiene un aspecto temporal que necesitará una precisión posterior.

Por un lado, menciona refinanciaciones notificadas hasta el 31 de diciembre de 2027.

Pero posteriormente establece un tratamiento especial «hasta el 30/4/2027» y agrega que desde el 1° de mayo de 2027 volvería a modificarse el plazo para computar los atrasos.

Por lo tanto, la versión definitiva de la propuesta deberá aclarar cómo se articulan esas fechas.

El concepto central, de todos modos, permanece claro: habilitar transitoriamente un régimen regulatorio más flexible que facilite acuerdos entre bancos y clientes con problemas de pago.

El crédito dejó de ser una solución y se convirtió en parte del problemaLa discusión también refleja cuánto cambió el crédito en la economía argentina.

Durante parte de la recuperación, el financiamiento funcionó como una herramienta para sostener el consumo.

Pero cuando los ingresos comenzaron a perder fuerza y los costos fijos se hicieron más pesados, muchas familias pasaron a financiar no sólo bienes durables sino también gastos cotidianos.

El Economista contó cómo los hogares comenzaron a endeudarse para cubrir consumos básicos, mientras el peso de los servicios y otros gastos fijos comprimía fuertemente los presupuestos familiares. 

Los jóvenes aparecen particularmente afectados. Casi cuatro de cada diez deudores de hasta 24 años habían caído en mora y la deuda promedio superaba $1 millón.

Y la dificultad ya excede incluso al sistema bancario.

La mora comenzó a expandirse también hacia prepagas, expensas, clubes y otros gastos habituales. 

Redrado suma una nueva propuesta al debate por el «default» de las familiasEl problema ya generó distintas respuestas.

El Banco Nación avanzó con refinanciaciones.

Banco Provincia lanzó programas especiales.

Y la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un programa de desendeudamiento para refinanciar tarjetas y préstamos con más plazo y una tasa fija de hasta 35%.

Ahora Redrado propone avanzar un paso diferente.

En lugar de lanzar otra línea específica de préstamos, plantea modificar la normativa general para generar mejores condiciones de renegociación entre acreedores y deudores.

La propuesta tiene tres condiciones que el economista buscó dejar claras frente a las críticas.

No habría nuevos préstamos para pagar deuda vieja.

No habría dinero del Tesoro ni gasto cuasifiscal.

Y el deudor podría conservar la situación 1 mientras renegocia tasa y plazo de acuerdo con su capacidad de pago.

La discusión recién comienza.

Pero frente a una Argentina en la que millones de familias acumulan atrasos y casi siete millones de personas quedaron marginadas del crédito formal, el planteo de Fundación Capital toca un problema que ya resulta difícil reducir a una discusión entre bancos y clientes.

La pregunta ahora es si el Gobierno y el Banco Central están dispuestos a modificar las reglas para intentar evitar que una dificultad transitoria para pagar termine transformándose en un default permanente para millones de argentinos.