
Los recientes enfrentamientos entre simpatizantes argentinos e ingleses, más el condimento de una rivalidad histórica entre ambos países, obligaron a las autoridades estadounidenses a reforzar la seguridad de cara al partido del miércoles.
La rivalidad entre las selecciones de Argentina e Inglaterra está atravesada por la guerra de Malvinas.
La semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, programada para el próximo miércoles a las 16 en Atlanta, ya empezó a «jugarse» fuera de la cancha con brutales peleas entre hinchas de ambos seleccionados, que vuelven a evidenciar una histórica rivalidad que va más allá del fútbol y tiene su génesis en la Guerra de Malvinas.
A un día del encuentro que definirá a uno de los finalistas de la Copa del Mundo, las autoridades estadounidenses elevaron el nivel de alerta y de vigilancia tras una serie de enfrentamientos protagonizados por simpatizantes de ambos países en distintas ciudades, especialmente en Miami.
La preocupación de los encargados de la seguridad creció en las últimas horas luego de que circularan en redes sociales numerosos videos donde se observa a grupos de hinchas intercambiando golpes y protagonizando corridas en estadios y espacios públicos.
El foco ahora está puesto en Atlanta, sede de la semifinal, donde se espera una multitud para presenciar uno de los duelos con más carga de historia y rivalidad del fútbol mundial. Ante ese escenario, las fuerzas de seguridad trabajan en un operativo especial para evitar nuevos episodios de violencia.
Se estima que cerca de 75.000 personas concurrirán al estadio, con una presencia muy similar de hinchas argentinos e ingleses.
Además, una importante cantidad de entradas habría sido adquirida por fuera de los canales oficiales, lo que podría derivar en la convivencia de ambas parcialidades en sectores compartidos del Mercedes-Benz Stadium.
Ya hubo incidentes
Los primeros disturbios comenzaron poco después de confirmarse el cruce entre ambas selecciones. Miami, ciudad que alberga una de las comunidades argentinas más numerosas de Estados Unidos, fue escenario de los incidentes tras la clasificación de Inglaterra, que eliminó a Noruega.
En inmediaciones del estadio de Florida, coincidieron hinchas ingleses, que festejaban su clasificación, con simpatizantes argentinos, que celebraban la victoria del equipo dirigido por Lionel Scaloni ante Suiza. Tras cruces que estuvieron marcados por provocaciones, cánticos y burlas futboleras, la situación escaló rápidamente y terminó a las trompadas.
El intercambio verbal mutó a otro con violencia física, empujones, golpes y corridas que obligaron a intervenir tanto a efectivos policiales como al personal de seguridad privada.
Argentina-Inglaterra: una rivalidad histórica
Las autoridades consideran que estos hechos no pueden analizarse como un episodio aislado, ya que la histórica rivalidad entre argentinos e ingleses estuvo alimentada durante décadas por enfrentamientos de alto impacto, dentro y fuera de una cancha: el Mundial del 86, La Mano de Dios y El Mejor Gol de La Historia (ambos con autoría de Diego Maradona) y la Guerra de Malvinas. Todo esto genera especial preocupación entre los organizadores de la Copa del Mundo.
En ese contexto, uno de los focos de atención está puesto en los sectores más radicalizados de ambas parcialidades.
En el caso de Inglaterra, si bien las políticas impulsadas por el gobierno británico y las estrictas regulaciones aplicadas en Europa redujeron significativamente la influencia de los hooligans, los antecedentes de incidentes registrados en recientes Eurocopas mantienen encendidas las alertas.
Por el lado de Argentina, los organismos de seguridad y migración estadounidenses siguen de cerca la posibilidad de que integrantes de barrabravas hayan logrado ingresar al país.
La eventual coincidencia entre grupos violentos de ambas naciones aparece como la principal hipótesis de riesgo para un partido que promete captar la atención del planeta.
