Durante los partidos de la Copa del Mundo 2026, una imagen del calzado agujereado del futbolista portugués Pedro Neto llamó la atención de miles de hinchas en las plataformas digitales. Lejos de tratarse de un daño casual o de un problema de utilería, el llamativo corte responde a una estricta necesidad médica y biomecánica que varias estrellas de élite implementan para lidiar con lesiones y evitar un calvario en la cancha.
La imagen viral de un botín agujereado en la zona del talón perteneciente al futbolista portugués Pedro Neto durante el Mundial 2026 no se debió a un accidente o desgaste material, sino a una modificación intencional realizada con tijeras.
El deportista no dañó su botín por cuestiones de moda ni tampoco por padecer ampollas. La incisión efectuada en la región del talón se hizo a propósito con la finalidad de disminuir la compresión generada por una lesión denominada deformidad de Haglund, una condición médica que llega a ser sumamente dolorosa para aquellos atletas que se desempeñan en el alto rendimiento.
Esta práctica, común entre deportistas de élite con características anatómicas específicas como el pie cavo o alteraciones biomecánicas, busca evitar que la rigidez del contrafuerte del calzado agrave lesiones preexistentes, permitiéndoles competir en el máximo nivel sin sufrir dolores extremos.
En qué consiste la deformidad de Haglund
Esta patología médica se caracteriza por una prominencia de origen óseo ubicada en el sector de atrás del calcáneo (hueso del talón). Dicho agrandamiento genera un rozamiento continuo contra el tendón de Aquiles, lo cual desencadena fricción, un proceso inflamatorio en la bolsa sinovial (bursitis) y, simultáneamente, tendinitis o tendinopatía aquiliana.
Al remover la estructura dura de la bota que ejerce una fuerza directa sobre esa franja del pie, el profesional disminuye las molestias físicas y logra disputar el encuentro con un nivel superior de confort.

Los factores de origen más habituales
Dentro de las razones que provocan esta afección con mayor regularidad se destacan las siguientes:
- El empleo de un tipo de calzado que posea un contrafuerte sumamente duro o que calce de manera muy ajustada en el área posterior.
- Elementos vinculados a la propia anatomía del individuo, tales como registrar una curvatura del pie excesivamente marcada (pie cavo).
- Variaciones de índole biomecánica, entre las que se incluye un tendón de Aquiles demasiado tenso o de longitud reducida, situación que incrementa la carga sobre el talón.
Cabe señalar que esta no constituye la ocasión inicial en la que un jugador de nivel internacional altera la confección de su calzado para poder sobrellevar esta problemática médica. En diversas oportunidades, los elementos de juego son modificados de forma específica para anular el contacto directo y posibilitar que los protagonistas continúen en actividad sin empeorar el estado del cuadro lesivo.
Con información de A24.
