Bajar y subir de peso: científicos aclaran los miedos sobre el “efecto yoyó”

Bajar y subir de peso: científicos aclaran los miedos sobre el “efecto yoyó”

Bajar y subir de peso: científicos aclaran los miedos sobre el “efecto yoyó”

Buenos Aires, 4 junio (PV) — Muchas personas que perdieron kilos y luego los recuperan sienten que cada intento fallido las deja peor que antes: con más grasa, menos músculo, más hambre, menor gasto energético y una capacidad cada vez menor para volver a adelgazar.

Esa idea convirtió al “efecto yoyó” en una amenaza casi irreversible. Es decir, la creencia de que bajar peso para después recuperarlo no solo sería frustrante, sino también metabólicamente peligroso.

Ahora, una revisión crítica publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology invita a replantear esa conclusión. Sus autores revisan la evidencia disponible sobre el “weight cycling” (los ciclos repetidos de pérdida y recuperación de peso) y concluyen que no hay pruebas sólidas de que este fenómeno, por sí mismo, cause un daño clínico duradero en personas con obesidad.

En ese sentido, los especialistas indican que la clave está en el matiz: no significa que recuperar peso sea deseable, ni que cualquier dieta sea una buena idea, sino que pone de relieve algo más concreto: la evidencia actual no permite afirmar que adelgazar y volver a ganar kilos “rompa” el metabolismo o deje necesariamente a la persona peor que al principio.

Según destacaron, esta distinción es importante porque el miedo al “efecto yoyó” puede convertirse en una barrera para buscar ayuda, iniciar cambios o retomar estrategias de salud después de haber recuperado el peso. Y, en un contexto en el que la obesidad es una enfermedad crónica, transmitir que cada intento fallido produce un daño irreversible puede añadir culpa, fatalismo y abandono.

Qué se sabe sobre perder y recuperar peso

Las personas que experimentaron más ciclos de adelgazamiento y recuperación de peso suelen presentar también más dificultad para mantener las pérdidas, mayor grado de adiposidad o más años de exposición a la obesidad. Si en estos grupos se observan más alteraciones metabólicas, no siempre es fácil saber qué es causa y qué es consecuencia.

Es decir, que una persona con peor salud metabólica haya hecho más dietas no demuestra que las dietas hayan causado ese deterioro. Puede ocurrir lo contrario: que una mayor adiposidad, una historia más prolongada de exceso de peso o la presencia previa de factores de riesgo expliquen tanto la mayor frecuencia de intentos de adelgazamiento como los peores resultados de salud, explican los especialistas.

Miedo a perder músculo

Uno de los temores que más aparece a la hora de ponerse a dieta es la pérdida de masa muscular, ya que, al adelgazar, el cuerpo no pierde solo grasa y también puede perder una parte de masa magra. El miedo asociado al “efecto yoyó” radica en que, al recuperar el peso, se recupere sobre todo grasa y no músculo, generando una composición corporal cada vez más desfavorable.

Sin embargo, según el nuevo estudio citado, los datos disponibles no muestran de forma consistente una pérdida desproporcionada y permanente de masa magra atribuible al weight cycling en sí mismo. El resultado dependerá de muchos factores: el peso final alcanzado, la cantidad de proteína de la dieta, el tipo de intervención, el nivel de actividad física y, especialmente, la presencia o ausencia de entrenamiento de fuerza.

La clave es lograr mantenerse

Dicha revisión científica indica que el problema principal no es haber intentado adelgazar, sino la dificultad de sostener en el tiempo una pérdida de peso suficiente y saludable.

Esto es importante en la era de los nuevos fármacos para la obesidad, como los agonistas del receptor GLP-1 (como el Ozempic) y otros tratamientos homólogos. En muchos casos, estos medicamentos logran pérdidas de peso importantes, pero al suspenderlos puede producirse una recuperación parcial o total.__IP__

El estudio aclara que interpretar esa recuperación como prueba de que el tratamiento “estropea” el metabolismo sería simplificar demasiado. Puede indicar, más bien, que la obesidad requiere estrategias de tratamiento crónicas. Pero, en conclusión, haber recuperado peso no significa haber fracasado de forma irreversible.

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