El sistema instrumentado por Massa había conseguido paralizar completamente la actividad industrial desde agosto del año pasado, y provocó desabastecimiento en insumos médicos de primera necesidad. El Gobierno adoptó medidas fiscales y cambiarias para poder eliminar el sistema que implementó Massa.
Tras 15 meses de funcionamiento del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), este modelo empobrecedor que implementó el ex ministro Sergio Massa finalmente llega a su fin. Dentro del paquete de medidas para contener el Massazo, el ministro de Economía Luis Caputo resolvió la liberación de las importaciones, a través de la eliminación de las licencias no automáticas.
El Gobierno anunció la puesta en marcha de un nuevo “sistema estadístico y de información”, que no requerirá la aprobación previa de permisos legales para efectuar las operaciones, y estará automatizado para optimizar la mayor cantidad de importaciones.
Las cuotas SIRAs del kirchnerismo contribuyeron a generalizar el desabastecimiento de insumos importados, bienes de capital, herramientas, autopartes, combustible e incluso elementos de primera necesidad para el sistema de salud, como insumos básicos para realizar tratamientos, afectando especialmente al sector de la cardiología.
“Se termina así la discrecionalidad y se garantiza la transparencia del proceso de aprobación de las importaciones. El que quiera importar, podrá hacerlo y punto”, explicó el ministro Caputo en un histórico discurso que filmó en su despacho.
Durante los cuatro años de Gobierno kirchnerista las licencias no automáticas de importación fueron alcanzando un volumen creciente de aranceles, hasta que el sistema SIRA prácticamente alcanzó al 100%, y solo podían importar quienes tuvieran la gracia del entonces ministro Massa. A partir de las medidas de Caputo, la cobertura de estas licencias disminuye a cero y no habrá ningún intermediario.
Para poder eliminar el sistema SIRA, el Gobierno de Javier Milei debió adoptar una serie de disposiciones fiscales y cambiarias, sin las cuales no habría podido ser posible la resolución. La tasa del impuesto PAIS para importaciones se elevó del 7,5% al 17% de manera transitoria, por el período que dure la emergencia y la gestión de la crisis.
Por otra parte, el tipo de cambio oficial se fijó en los $800 para las importaciones, con lo cual el Banco Central adquiere una posición mucho más robusta para poder hacer frente a sus obligaciones en el mercado cambiario, sin la necesidad de aplicar licencias o postergar operaciones por 60 o 180 días como sucedía hasta ahora.
Sin el sistema SIRA afectado al flujo del comercio exterior, se paraliza inmediatamente el crecimiento de la deuda comercial con proveedores extranjeros que acumulaba el Banco Central, la cual había llegado hasta los US$ 57.000 millones en los últimos meses de la gestión Massa.
También se elimina la institucionalización de la corrupción que había permitido la administración de Massa. Quedan desmantelados todos los incentivos de colusión entre las autoridades de aduana y las empresas que necesitan urgentemente importar.
