Barnes, un actor en ascenso
El actor inglés Ben Barnes, habitué desde muy joven de las producciones del género fantástico y encargado de interpretar al villano General Kirigan en la serie “Sombra y hueso” que Netflix estrena este viernes, dijo a Télam que el público se identifica con tramas con héroes mesiánicos porque “todos pensamos que somos los héroes de nuestra propia historia”.
“Pienso que nos da una lucha con la que identificarnos”, opinó el intérprete nacido en Londres, con una dilatada experiencia en el rubro como respaldo.
Es que pese a que apenas tiene 39 años, la carrera de Barnes despegó gracias a papeles en filmes de fantasía como “Stardust: el misterio de la estrella” (2007), “El séptimo hijo” (2014) y, por supuesto, su heroico Príncipe Caspian en la saga de “Las Crónicas de Narnia”.
Más adelante en el tiempo, y dejando de lado al intrépido paladín de la justicia para probar con personajes peores intencionados, también destacó en una serie de ciencia ficción como “Westworld” y en la de superhéroes “The Punisher”.
En “Sombra y hueso”, que adapta el primer libro de la exitosa trilogía de novelas juveniles de fantasía escritas por la israelí-estadounidense Leigh Bardugo, encarna al principal antagonista de la trama.
En una nación devastada por la guerra y literalmente dividida en su centro por una inmensa Sombra, que ocupa muchos kilómetros cuadrados y que guarda en su interior demonios y peligros inimaginables, Barnes es el General Kirigan, un hechicero oscuro que lidera a un ejército de magos de élite conocidos como Grisha.
La heroína de la historia es Alina Starkov (Jessie Mei Li), una joven huérfana que, como ocurre en los relatos del género, desconoce que posee un poder descomunal capaz de traer nuevamente luz a su pueblo.
Alina no estará sola, pues su mejor amigo de la infancia, Malyen Oretsev (Archie Renaux), la acompañará en la travesía.
«Creo que en una historia que trata sobre la oscuridad versus la luz, hay mucho para explorar en las sombras, en las zonas grises del medio»”
Ben Barnes
Rodada en Hungría, la serie cuenta con ocho episodios de una hora y es, con su elevado valor de producción, una de las apuestas del gigante del streaming por conquistar al siempre ávido público del género.
Télam: ¿Qué es lo que te atrajo de este personaje?
Ben Barnes: He hecho bastante producciones del género fantástico, pero siempre desde la perspectiva de este joven fervoroso pero ingenuo que tiene una espada y está tratando de ganarse a la damisela y derrotar al monstruo. Entonces de inmediato fue interesante para mí interpretar a un personaje de un estatus mucho mayor en su propio universo narrativo, que entiende qué es lo que está pasando: Es más turbio y seductor, y sus ambiciones y su plan de juego ya están en orden. Me gustaba entrar en el género desde un ángulo completamente diferente. Además del desafío de pensar cómo humanizar a este personaje, cómo encontrar esas grietas en él, esas vulnerabilidades en su fachada que lo hicieran más humano.
T: Cada vez más novelas de fantasía son adaptadas en forma de películas y de series. ¿Qué es lo que hace única a esta?
BB: Netflix nos dio para ver todos los episodios de la temporada hace unos días y pensaba “esto no se siente parecido a ningún otro programa”, pese a que haya ciertas reminiscencias, cierta nostalgia que comparte con otras historias. Cierto arquetipos, ciertos temas; pero se siente como algo propio, original. Lo otro que creo que se siente único es su tema. Por ejemplo “Game of Thrones” trata sobre la política y el poder, y el nuestro explora hasta cierto punto eso pero también trata sobre la división entre culturas, un país que está en guerra y se vuelca al racismo y a la xenofobia. En el centro es una historia que trata sobre la identidad, sobre quiénes son estos personajes y cuál es su lugar de pertenencia. Lo que amo de este programa es que tenés magia y monstruos, pero de todas formas podés verte a vos mismo en los personajes, entender su lugar en el mundo.
Como Kirigan en «Sombra y hueso»
T: El General Kirigan no es un villano sin más, sino más bien un personaje de moralidad ambigua.
BB: Sí, totalmente. Creo que en una historia que trata sobre la oscuridad versus la luz, hay mucho para explorar en las sombras, en las zonas grises del medio. Está ese simbolismo de Ying y Yang entre los dos personajes principales, pero cada uno de ellos tiene un costado gris. Kirigan es ambicioso y poderoso pero en parte también quiere que le enseñen a amar de nuevo. Es interesante, porque él es un personaje que abusa de su poder, no hay duda de ello ,y es una cualidad imperdonable en él, pero a la vez tiene objetivos nobles de protección de su gente, tiene sentimientos reales por Alina.
T: ¿Por qué creés que los espectadores se sienten tan atraídos por tramas con personajes como el de Alina, señalada como “la elegida”?
BB: Creo que probablemente todos pensamos que somos los héroes de nuestra propia historia. Ella no es perfecta, es una protagonista que se equivoca, pero intenta dar lo mejor para compensarlo y cree que la mayor parte de las personas en su corazón son buenos. Todos nacemos buenos, no hay bebés malvados, y todos nos reconocemos en eso, queremos ser eso. Todos somos los protagonistas en nuestra propia película, no somos un extra en el fondo, y pienso que nos da una lucha con la que identificarnos.
T: ¿Qué representa La Sombra para vos?
BB: Está esta gran sombra que divide el centro de este país que contiene demonios malvados, que para intentar rodearlo implicaría que tendrías que meterte en el medio de una zona de guerra y te llevaría muchos meses, pero a la vez es muy complicado atravesarlo. Creo que representa todos nuestros pasados, nuestros demonios, nuestras equivocaciones, nuestras faltas. No es posible eludirlos rodeándolos; tenés que ser capaz de atravesarlo y negociar con tu pasado y lidiar con esos demonios.
