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El hecho ocurrió a las 10.50 en un local de Bonafide situado en Pringles 492, esquina Presidente Perón, a metros del Hospital Italiano, donde en ese momento había al menos diez clientes, entre ellos un subcomisario de la División Gestión de Servicios Adicionales de la Superintendencia de Transporte de la PFA que tomaba un café con su esposa.
Voceros policiales informaron que al lugar llegó un automóvil Peugeot 308 negro del que bajaron dos delincuentes armados, quienes entraron al local y redujeron a empleados y clientes con fines de robo.
Maximiliano, dueño de la confitería, contó a la prensa que por lo que quedó registrado en los videos de las cámaras de seguridad, en ese momento «habría 10 o 12 clientes» y los ladrones «entraron tranquilos» y primero fueron «a la caja» a pedir la recaudación y luego llevaron a todos los empleados «hacia atrás, a la cocina».
«Empezaron a quitarle las pertenencias a todos los que estaban en el local, computadoras, dinero y demás», dijo el comerciante, quien agregó que entre los clientes «en un rincón» había «un subcomisario de civil» que actuó «muy bien», ya que «mantuvo la calma» y cuando los delincuentes se retiraban «vio la oportunidad y dio la voz de alto».
Según las fuentes, luego de dar la voz de alto el policía salió a perseguir a los ladrones e intercambió una serie de disparos, tras lo cual uno de los asaltantes cayó muerto en la esquina de Pringles y Potosí y otro resultó herido en las piernas, tras lo cual fue trasladado detenido al Hospital Durand.
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