
Un día después de que miles de nicaragüenses inundaran ayer las calles de Managua y ratificaran su desafío al presidente Daniel Ortega, la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU condenó la sangrienta represión de la última semana y alertó sobre posibles «asesinatos ilegales» (sic) cometidos por el gobierno.
«Estamos especialmente preocupados por el número de muertes que podrían representar asesinatos ilegales. Es esencial que todas las denuncias de uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía y otras fuerzas de seguridad sean efectivamente investigadas y los responsables, juzgados», sentenció desde Ginebra la vocera de la oficina de Naciones Unidas, Liz Throssell.
La expresión «asesinatos ilegales», que suena redundante, coincide con la traducción literal de las declaraciones de la funcionaria y probablemente alude a ejecuciones extrajudiciales o acciones injustificadas de las fuerzas de represión.
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