El ministro de Defensa, Oscar Aguad, se comprometió ayer a continuar la búsqueda del desaparecido submarino San Juan más allá del plazo de seis meses. «Hasta que lo encontremos», prometió en el curso de una reunión de la comisión bicameral de investigación de la desaparición de la nave, convertida en una especie de interpelación inédita del ministro por parte de los familiares de las víctimas en sede parlamentaria.
Ante la abierta hostilidad de los parientes de la tripulación, Aguad explicó que ya se habían gastado 780 millones de pesos (el 35% del presupuesto de la Armada) en la búsqueda y que «no existen problemas de recursos». Anunció, asimismo, la apertura del proceso de contratación directa para que haga su oferta SEA, empresa que buscará al ARA San Juan con una nave denominada AUV, una especie de «drone» submarino, como lo definió el vocero de la Armada, el capitán de navío Enrique Balbi, que formó parte de la comitiva con la que se presentó en el Senado el ministro. En la búsqueda internacional realizada desde mediados de noviembre y el 1° de abril se utilizó el sistema ROV.
Los senadores y diputados integrantes de la comisión cedieron el primer turno de preguntas a los familiares que además de criticar abiertamente con Aguad, le reclamaron dos cosas: la continuidad de la búsqueda y la contratación de SEA. Después de las preguntas repetitivas y los reclamos los familiares pasaron directamente a las arengas indignadas y el pedido de renuncia de Aguad.
El ministro dedicó la primera parte de su exposición a hacer una detallada descripción de los datos sobre trayectoria, posición y problemas del submarino. En ese marco descartó que hubiese pasado a menos de 100 millas náuticas de Malvinas y que el informe en contrario que había tomado estado público era un borrador erróneo remitido a la jueza de Caleta Olivia que investiga el caso. También aclaró que según la Marina la nave estaba en condiciones de zarpar, aunque la cuestión está también bajo análisis de la justicia.
Aguad repitió la versión oficial: el submarino reportó un incendió por entrada de agua de mar a las baterías en medio de una fuerte tormenta. El área de desaparición coincide exactamente con dos datos: la trayectoria de la nave en sus últimas comunicaciones y los reportes de explosiones submarinas detectados por organismos internacionales. Puso énfasis en que se trabajó con la tecnología de punta de las superpotencias y que se desplegaron 26 buques, 11 aeronaves y 4.000 personas pertenecientes a 7 países.
Aguad destacó que el San Juan era la nave más moderna de la Armada y que el resto de la flota sale a navegar con «el Jesús en la boca» por su estado de conservación. Se negó a dar detalles de la situación de operatividad de las FF.AA. amparándose en el secreto de Estado.
