
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llegó a Lima, en un intento por llenar el inmenso vacío dejado por su jefe en la Cumbre de las Américas, en la que el número dos de la Casa Blanca buscará promover a su país como un socio comercial «preferente» de América Latina y exhortará a la región a aislar más al gobierno de Venezuela.
Pence reemplazará en la cumbre al presidente Donald Trump, quien con el argumento de que necesita supervisar la respuesta de su gobierno a un presunto ataque químico contra civiles en Siria, desistió de concretar su primer viaje a América Latina, donde sus políticas comercial e inmigratoria levantaron ampollas.
En su intervención ante el foro y en reuniones que mantendrá con el presidente Mauricio Macri y otros líderes de la región, se espera que Pence abogue por la gobernanza y las instituciones democráticas y que urja a los aliados de Washington a redoblar la presión sobre el presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Estados Unidos sancionó a Maduro y a una decena de funcionarios y personas de su entorno, y acusó a su gobierno de violaciones de los derechos humanos y de una deriva dictatorial.
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