
Fue para mostrar que puede seguir siendo el CEO. Pidió perdón, aseguró que su empresa no asumió a tiempo la responsabilidad que debió haber tenido por la relevancia política del caso y se hizo cargo de (una parte) del asunto. Nada más. Mark Zuckerberg pasó por el Congreso estadounidense sin aportar novedades relevantes sobre ninguno de los escándalos internacionales que atraviesa Facebook.
«Yo inicié Facebook, lo dirijo y soy responsable de lo que sucede aquí». El joven CEO repitió esa frase en sus dos apariciones, como si fuera un mantra. Palabras que ya había adelantado al Congreso el lunes en un texto del cual prácticamente no se movió, pese al zarandeo de senadores y diputados.
Con frases como «no estoy al tanto de eso», «lo desconozco» y «mi equipo se contactará con usted para seguir el tema», Zuckerberg esquivó durante las dos jornadas las preguntas más comprometidas. En cambio, se limitó a confirmar prácticas que ya eran un secreto a voces, como que la red social recolecta información incluso de personas que no son usuarias de la plataforma, o a describir una serie de medidas que la empresa ya había anunciado tras el inicio del escándalo con Cambridge Analytica.
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