
La decisión fue en respuesta a un pedido de 9 gobernadores que se trasladaron a Curitiba, capital del sureño estado de Paraná, donde ahora funciona el comité nacional del Partido de los Trabajadores y existe un acampe con más de 1.000 personas. Con la negativa de Moro, Lula podrá recibir a sus abogados todos los días hábiles y a sus familiares solo los miércoles.
El gobernador de Piauí, nordeste, Wellington Dias, anunció que pedirán a la corte suprema un pedido para permitir a autoridades del país tener autorización a ingresar a la sede de la Policía Federal como parte de las visitas de Lula. «Venimos a pedir la libertad de Lula, un inocente condenado sin pruebas», sostuvo el gobernador de Bahía, Rui Costa.

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