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La alusión a la carta magna de Michel Temer, un profesor de derecho constitucional, puede indicar un guiño al Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), que frente al caso Lula está ante una encrucijada sobre cuándo puede ser detenido un condenado.

Gran parte de la clase política observa el de Lula como un caso testigo para el resto de los partidos y los dirigentes acusados, investigados y condenados por corrupción. Lula está preso desde el sábado porque el STF aplica una jurisprudencia propia de 2016 pedida por la operación Lava Jato para detener a condenados en dos instancias.
La carta magna, en cambio, apenas autoriza la detención una vez agotadas todas las instancias, en caso de que el condenado no sea una amenaza para la sociedad.
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